Secuestro en una iglesia de Normandía terminó con un sacerdote muerto

Los sujetos cerraron las puertas del templo y mantuvieron retenidas a cinco personas, incluido el cura de la parroquia, dos monjas y varios feligreses. La Policía mató a los dos autores, "soldados del Estado Islámico", según la agencia Amaq
martes 26 de julio de 2016

El terrorismo yihadista del Estado Islámico (EI) volvió a golpear hoy Francia, doce días después de la masacre de Niza, con el asesinato de un octogenario sacerdote en una iglesia de Normandía en la que dos hombres habían tomado cinco rehenes.

Poco antes de las 09.45 hora local, dos individuos armados con cuchillos irrumpieron en la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, en la periferia de Ruán, cuando se celebraba misa y se cerraron en ella con cinco rehenes: el cura, dos monjas y dos fieles.

Una tercera religiosa, la hermana Danielle, logró huir del templo sin que los terroristas se percatasen.

Alrededor de una hora después del inicio del secuestro, los dos autores salieron de la iglesia por razones que todavía se desconocen y fueron abatidos por disparos de la Brigada de Investigación e Intervención (BRI) de la Policía, por temor a que pudieran haber preparado explosivos.

Los hombres gritaron "Alahu akbar" ("Dios es el más grande") al salir del templo, revelaron testigos de los hechos, y la organización yihadista Estado Islámico (EI), a través de su agencia Amaq, reconoció a ambos como "soldados" a sus órdenes.

La religiosa que consiguió huir explicó a la emisora de radio "RMC" cómo los criminales ordenaron a los presentes agruparse en torno al altar, sin atender a sus súplicas.

Los dos hombres forzaron al sacerdote, Jacques Hamel, de 84 años y auxiliar de la parroquia, a arrodillarse, y cuando este intentó defenderse "allí comenzó el drama", relató la monja.

Se trata de la primera vez que un sacerdote es asesinado en Francia por terroristas, aunque en los últimos años se han frustrado varios planes de ataques sobre iglesias.

Hasta el momento no se conocen las identidades de los autores del crimen, aunque, según las filtraciones publicadas por los medios franceses, uno de ellos estaba fichado por la policía por radicalización y llevaba un brazalete electrónico para tenerlo controlado.