Mujer acusada de estafa por Facebook se querella y abre debate sobre publicaciones injuriosas en las redes

El pasado viernes en el muro del grupo “Eres de Ovalle Si”, una usuaria efectuó graves acusaciones en contra de la contadora y profesora Ana Payeros, las que finalmente eran falsas. La situación causó serios daños morales a la afectada, por lo cual recurrió a la justicia. Expertos aseguran que este tipo de delito es cada vez más frecuente, pero que generalmente las denuncias no se realizan, pese a que existen precedentes favorables.
miércoles 05 de octubre de 2016

Ana Payeros retornaba a su casa en Ovalle tras ir a dejar a un grupo de amigos fuera de la ciudad. Venía en su automóvil, relajada, luego de un grato almuerzo en compañía de sus cercanos, pero todo cambió drásticamente.

De un momento a otro el celular de la contadora auditora y profesora, comenzó a sonar incesantemente, sin parar. Al principio no le dio importancia, sin embargo, minutos más tarde lo miró y se llevó una de las peores sorpresas de su vida.

Resulta que una mujer, con la cual Ana había tenido problemas hace algún tiempo, había publicado en el grupo de Facebook “Eres de Ovalle si” una grave acusación en su contra. En el posteo, esta persona la trataba de “sinvergüenza” y aseguraba que en el ejercicio de su profesión de contadora, Ana había estafado a su pareja por la suma de tres millones de pesos agregando que, “lo ha hecho con más personas, hago público esto para que nadie más caiga (…) Para que quien la tenga como contadora revise sus impuestos e imposiciones de sus trabajadores o anden buscando contadores. No caiga con esta señora”.

La publicación, que fue acompañada por una fotografía de Ana, fue compartida por otros integrantes del grupo, por lo que se viralizó en las redes sociales y además, recibió decenas de comentarios, denostando a la supuesta “estafadora”.  

“Cuando vi el teléfono tenía muchas llamadas perdidas y mensajes, y claro, muchas personas que me conocían vieron la publicación antes que yo y querían saber qué estaba pasando, se preocuparon. La verdad es que en ese momento sentí impotencia, sino choqué en el auto es por milagro, porque venía muy pero muy mal. La verdad es que si lo que quería esta persona era hacerme daño, lo logró, porque después de eso me siento muerta en vida, tuve problemas en el trabajo. Empezaron a molestar a mis hijos en el colegio, tanto que no han podido ir a clases, y al mayor lo tuve que enviar a Santiago, porque el estrés al que ha estado sometido es demasiado grande”, cuenta Ana Payeros, desde Ovalle, en un tono evidentemente afectado.

Y claro, se le estaba acusando injustamente. Ana reconoce que en un momento se produjeron desajustes en su empresa de contabilidad y que tuvo problemas con la persona que efectuó la publicación, pero el monto que se señala no se ajusta a la realidad, ni tampoco hubo tal estafa. De hecho, aquello se demostró legalmente tras un juicio en cuya resolución que data del 9 de agosto se señala que “no es efectivo que se adeude la suma de $2.728.652 a don Chen Yongsheng. Con lo obrado se pone término a la presente audiencia firmando la compareciente S.S y Ministro de Fe que autoriza”, consigna el documento, el que demuestra que la mujer había sido injuriada públicamente a través de las redes sociales.

¿VACÍO LEGAL? Casos como el de Ana Payeros no son aislados. Con el auge de las redes sociales, este tipo de faltas se cometen una y otra vez y la mayoría de las veces quedan en la impunidad. Y es que en general, existe desconocimiento sobre el tema y las personas que se ven afectadas no denuncian, ya que, se piensa, existe un vacío legal respecto al tema.

Sin embargo, no es así, pese a que no se ha legislado específicamente sobre las injurias y calumnias realizadas a través de las plataformas virtuales, el código penal actual sanciona este tipo de falta. Así lo deja en claro, el abogado y doctor en Derecho, Reinaldo Villalobos. “Lo que pasa es que como las redes sociales son relativamente nuevas, está instalada la idea de que no hay sanciones en este tipo de casos, pero las injurias y las calumnias, sea por el medio que sea que se realicen son perfectamente sancionables, es más, de ser efectuados por las redes sociales, a mi juicio, podría ser una agravante, porque se están haciendo con publicidad, es decir, yo te diría que es más grave”, precisa Villalobos.

Pero el abogado, si bien afirma que cuando se trata de situaciones graves, como la imputación de un delito, y donde la persona ha visto seriamente dañada su honra, tal como ocurrió en el caso de Ana, admite que el sistema no está preparado para recibir todos los requerimientos de este tipo, ya que las publicaciones que se realizan a través de las redes sociales que podrían tipificarse como injuriosas son demasiadas. “Lo que pasa es que el sistema es en cierta medida ineficiente a la hora de hacer efectiva la responsabilidad penal en estos casos, porque imagínate que todas las personas que sienten que se les ha injuriado fueran al tribunal, éstos se colapsarían. Entonces, lo que está sucediendo es que la gente se está acostumbrando a que ocurran estas cosas, a no hacer las denuncias y pasar por alto estos hechos. Entonces, yo creo que en algún momento los legisladores van a tener que sentarse a discutir sobre el asunto”, manifestó el profesional.

UNA MIRADA SOCIOLÓGICA. Sí, pese a que la actual legislación contempla sanciones para el delito (con penas que dependerán de cada caso en particular), la gente en general no denuncia. Esto, porque la sociedad ha ido normalizando estas conductas que, gracias a las redes sociales, se ven a diario. “Este tipo de situaciones no son nuevas, lo que pasa es que con Facebook y Twitter esto que antes eran solo rumores que se corrían de boca en boca, ahora se amplifican”, indica el sociólogo de la Universidad Católica del Norte, Manuel Escobar.

Además, el profesional advierte otro fenómeno. Ocurre que estas difamaciones a través de las redes sociales, se instalan de inmediato como una verdad absoluta en el inconsciente colectivo, por lo que el daño a los injuriados aumenta, aunque lo que se diga de él sea totalmente falso. “Hay un fenómeno social interesante, que tiene que ver con que la gente no filtra. Todo lo que leemos en internet lo tomamos como verdad. Esto es complicado, porque las personas deberían tener la suficiente masa crítica para distinguir lo que puede ser efectivamente real y lo que no. De hecho, a menudo leemos noticias que tienen su origen en las redes, y que se cuentan como verdad y luego se revela que son totalmente falsas. Eso es parte del mismo fenómeno”, explica Escobar.

Al igual que el abogado, el sociólogo sostiene que episodios como el sufrido por Ana, se han vuelto tan comunes que las víctimas lo dejan pasar. Y es que muy pocos confiarían en que tras hacer una denuncia finalmente obtengan algún resultado. “Aquí hay una desconfianza con las instituciones, en este caso con la ley. El hecho de denunciar un episodio en el que yo me veo afectado implica un gasto de tiempo, de dinero, y el tener éxito finalmente es algo muy incierto”, precisa el experto.

HACER JUSTICIA. Pero aunque en la mayoría de los casos estos hechos se dejan pasar. Ana Payeros es la excepción a la regla. Claro, asegura que su honra se vio seriamente dañada y además se le acusó de un delito que no cometió. “Estas cosas no pueden seguir pasando. Lo que me hicieron a mí está penado por la ley, y la ley debe cumplirse”, dice Ana.

Y claro, quiere sentar otro precedente a nivel regional, luego que en enero de este año la justicia fallara a favor del médico de Monte Patria Carlos Reyes. El profesional vivió una situación aún más grave que la de Ana, ya que se le acusó de abuso sexual, también a través de Facebook. Por eso, ayer por la mañana la mujer presentó una querella criminal por injurias y calumnias en contra de la persona que la acusó de un delito que no cometió. “Fue una decisión difícil, pero fue conversado a nivel familiar y creemos que es lo más conveniente. Así que con mi abogado ya acudimos a tribunales. No sabemos cómo resultará esto, pero queremos que esta persona se haga responsable, pida las disculpas pertinentes y no descartamos exigir alguna indemnización por todo el daño que se ha provocado”, manifestó la ovallina, quien quiere “hacer justicia”, y a la vez, instalar en el inconsciente colectivo que en este tipo de situaciones, a las que el sistema judicial todavía tiene que adaptarse, no existe impunidad. 4601i

Saber qué publicar

Desde la PDI, el coordinador del Cibercrimen de la Región de Coquimbo, subcomisario Lorenzo Macaya hace un llamado a las personas a realizar un buen uso de las redes sociales y a tener cuidado con lo que se escribe en ellas, ya que constituyen plataformas públicas y todo lo que allí aparece podrá ser visto por millones de personas, por más que pensemos que nuestras cuentas son privadas. “Muchas veces la gente piensa que lo que pone allí sólo lo verán sus amigos, y sus cercanos, pero cualquiera puede compartirlo, fotografiarlo y difundirlo, por lo que hay que ser muy cuidadosos para no meterse en problemas”, enfatiza Macaya.

Agrega que este nuevo contexto social, se hace necesario educar a los niños a temprana edad sobre cómo comportarse en las plataformas virtuales. “Problemas como el ciberbullying, por ejemplo, están siendo cada vez más habituales en los colegios y tienen que ver con publicaciones que hacen los menores en contra de otros hostigándolos. En el fondo es muy parecido a lo que es una injuria o calumnia. Hay que detener estas malas prácticas desde pequeños, para que cuando los niños crezcan no incurran en estos actos”, agregó el subcomisario.

LO QUE HAY QUE SABER

¿Qué sucedió?

En Ovalle una mujer acusa a otra de “estafadora”, a través de Facebook, provocándole serios daños morales, por lo que la afectada decide demandarla.

¿Por qué sucedió?

Quien publicó la supuesta calumnia había tenido problemas de dinero con la víctima, quien se desempeña como contadora.

¿Qué consecuencias tuvo?

El hecho abre el debate sobre la impunidad que existe para escribir sobre otros en las redes sociales, pero expertos aseguran que no existe un vacío legal y que la gente puede denunciar los hechos.