"El mundo de las grandes obras debe abrirse al financiamiento colectivo"
Una de las personalidades más influyentes a nivel global en el avance hacia las economías colaborativas visitó la ciudad de La Serena esta semana, en el marco del XXX Comité de Obra de Infraestructura Pública organizada por la Cámara Chilena de la Construcción.
¿El objetivo? Según Julián Ugarte, director ejecutivo y fundador de Socialab la idea es refrescar al grupo de empresarios y ejecutivos del mundo de las obras públicas y privadas e insertarlos en el panorama mundial respecto del avance tecnológico y la perspectiva social, es decir “cómo la sociedad ha ido cambiando a través de la conexión global. Esto ha generado un cambio en la perspectiva de los negocios, donde la colaboración es la nueva forma de trabajar”, aseguró a diario El Día.
- ¿Cómo proponen avanzar en el mundo de las obras públicas desde Socialab desde el punto de vista de estas tecnologías que avanzan de manera acelerada?
“Hace una década se creó Kickstarter, una plataforma de financiamiento colectivo donde muchas personas se proponen y deciden financiar un proyecto particular. Este modelo nace por un grupo de vecinos de Nueva York que querían reformar una línea de tren antigua y remodelarla en un paseo peatonal, porque se encontraba en altura. Esto se convirtió en el Highline Park que hoy conocemos, uno de los atractivos turísticos más importantes de Nueva York. Los vecinos se unieron en internet y entre todos consiguieron fondos para convertir un barrio peligroso, en uno turístico.
Aquí lo interesante es que cuando la demanda de las personas se une para cambiar su espacio creando una obra pública, poniendo ellos mismo un financiamiento ínfimo, se logran grandes cosas. Por un lado financiar el proyecto, y por otro una apropiación absoluta del lugar por parte de quienes viven ahí. Cuidan y potencian el proyecto y la obra. Y además aumenta el valor al barrio, la plusvalía de la casas porque se recupera un espacio de manera notable. Esto se debe rescatar y tratar de extrapolar a Chile, el hecho de cómo la colaboración y el financiamiento colectivo puede permitir hacer grandes obras públicas, íconos en las ciudades a partir de la fuerza de las personas, y no necesariamente a partir de la inversión pública o privada”.
- ¿Qué iniciativas concretas se pueden comenzar a implementar en Chile para lograr este tipo de cosas?
“Todas estas iniciativas se pueden lograr gracias al uso de la tecnología, ella permite agrupar a una cantidad de personas importante a través de internet con sistemas de pago online que hacen viable un proyecto de infraestructura pública. En este escenario, incluso las licitaciones tienden a ser hechas por internet cuando la gente es la que ponen los fondos y ellos mismos deciden cuál es la mejor constructora para realizar ese proyecto”.
“En general, el mundo de las grandes obras y la construcción debiera abrirse a que la gente, los mismos usuarios ayuden a construir los proyectos. Por ejemplo, hoy el precio de las viviendas es tan elevado, que para los profesionales jóvenes es casi imposible comprar su primera casa sin algún subsidio, por tanto pierden la oportunidad de tener un bien raíz en una etapa temprana.
Pero, qué pasaría si tengo $500 mil, ¿puedo ser parte de una construcción por el porcentaje que me corresponda? Tal vez no seré dueño de un departamento, pero sí micro dueño de algo que pueda tener valor y plusvalía a futuro. Este tipo de modelos en EE.UU. ya se están viendo, donde se generan fondos de inversión colaborativos para poder hacer una gran obra, entendiendo que no todos pueden hacerlo por si solos”.
- ¿Qué otras propuestas se pueden implementar, según la experiencia de Socialab en Chile y lo que han visto en el mundo?
“La otra propuesta es el micro tasking. Muchas de las constructoras trabajan con subcontratos, que finalmente es un modelo de micro tasking, es decir, micro tareas por cada unidad: algunos ponen los cerámicos, otros las ventanas, otros los cimientos. Y lo bueno es que no hay una gran empresa que hace todo, sino que es una multiplicidad de proveedores que hacen que la obra se lleve a cabo.
Esto va en línea con un mundo y negocios más colaborativos, unidades más fragmentadas que cumplen una misión común donde cada uno se hace parte de su micro misión. Si bien hay una gran empresa que coordina esto, no lo hace ella sola. Esto no sólo permite hacer las tareas de manera más rápida y eficiente, sino que también distribuir los ingresos y la riqueza.
En Socialab estamos experimentando varios modelos parecidos. Uno de ellos es hacer crear fondos inmobiliarios colaborativos. En esta línea también apoyamos el modelo de Cumplo. Pedir un crédito a una persona, no a un banco”.