Crisis hídrica redefine la fruticultura

Nuevo mapa agrícola regional: mandarinas y limones desplazan a la uva y al palto

Los cítricos lideran actualmente la superficie agrícola regional, en medio de una fuerte reducción de cultivos tradicionales debido a la falta de agua y la baja rentabilidad.
Actualmente, la mandarina lidera la superficie agrícola regional, seguida por los limones. A esto se suma el crecimiento de los olivos y un aumento significativo del cerezo.
Actualmente, la mandarina lidera la superficie agrícola regional, seguida por los limones. A esto se suma el crecimiento de los olivos y un aumento significativo del cerezo.
miércoles 06 de mayo de 2026

La prolongada crisis hídrica que afecta a la Región de Coquimbo ha generado un profundo cambio en el mapa agrícola local, provocando la disminución de cultivos tradicionales y el avance de nuevas especies más adaptadas al escenario actual.

Así lo explicó Giovanni Lobos, investigador de INIA Intihuasi, quien detalló que en los últimos años —particularmente desde 2020— se ha registrado una importante reducción en la superficie destinada a huertos y parrones de uva de mesa, además de plantaciones de paltos.

A este escenario se suma la caída de los nogales, que, según el especialista, han sido los frutales que más han retrocedido recientemente, principalmente por factores asociados a la rentabilidad económica.

En contraste, los cítricos han ganado terreno de manera sostenida. “Hoy en día, el mandarino es la especie que ha desplazado a la uva de mesa, que en su momento fue la más establecida en la región”, indicó Lobos.

Actualmente, la mandarina lidera la superficie agrícola regional, seguida por los limones. A ello se suma el crecimiento de los olivos y un aumento significativo del cerezo, cuya superficie se duplicó entre 2021 y 2024, especialmente en sectores bajos del valle.

Limarí: epicentro productivo bajo presión

La producción de estos cultivos se concentra principalmente en el Valle del Limarí, históricamente la principal zona frutícola de la región. Allí se desarrollan tanto la uva de mesa como la uva pisquera y los mandarinos, distribuidos desde sectores interiores hasta áreas más cercanas a la costa.

En tanto, los limones se concentran mayoritariamente en las zonas bajas del valle, donde encuentran mejores condiciones para su desarrollo.

Sin embargo, este polo productivo enfrenta hoy un escenario crítico debido a la escasez hídrica. Actualmente, la capacidad de almacenamiento de agua en la región alcanza apenas un 11%, cifra que mantiene en alerta al sector agrícola.

Particularmente preocupante es la situación del embalse La Paloma, que registra solo un 4,7% de su capacidad. Según explicó el investigador, cuando los niveles bajan a cerca del 4% o 3%, el recurso deja de ser utilizable, ya que corresponde a lo que se conoce como “agua muerta”.

Frente a este escenario, Lobos recalcó que el futuro de la fruticultura regional depende en gran medida de las precipitaciones que se registren durante el invierno.

“La fruticultura del Limarí depende hoy del comportamiento de las lluvias y de que se cumplan los pronósticos”, advirtió.

Pese a las dificultades, el Valle del Limarí continúa siendo el eje de la actividad agrícola regional, aunque con una matriz productiva que ha debido adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones climáticas y económicas.