"Sentía que me iba a morir"
Usuarios denuncian largas esperas y malos tratos en el SAR de Tierras Blancas
"Sentía que me iba a morir". Así resume Camila la angustiante experiencia que vivió durante el pasado fin de semana en el Servicio de Alta Resolutividad (SAR) de Tierras Blancas, a donde acudió en dos oportunidades por intensos dolores que finalmente fueron diagnosticados como una inflamación de la vesícula.
Su caso se suma a otros reclamos de usuarios que acusan largas esperas, dificultades para acceder a atención y malos tratos en el recinto de urgencia.
"Nunca me había pasado algo así. Llegué con fiebre, vómitos y un dolor horrible en la espalda baja. El viernes fui por primera vez y me dijeron que era un problema estomacal, pero no sabían bien qué era", relata.
Sin embargo, la situación se agravó dos días después. "El domingo ya no soportaba el dolor. Estuve toda la tarde llorando y esperando. Mi papá reclamó varias veces porque yo no podía caminar ni moverme del dolor, pero aun así no me llamaban", recuerda.
Según su testimonio, permaneció cerca de seis horas esperando atención. "Cuando mi papá me entró en silla de ruedas comenzó a discutir con los médicos por la demora y cómo categorizaban y ellos respondieron que yo estaba exagerando, que era sólo un dolor de estómago. Pero no era eso, yo tenía la vesícula inflamada", afirma.
Camila asegura que finalmente optó por realizarse exámenes de manera particular. "Pedí órdenes de exámenes para hacérmelos por fuera. Ahí me hicieron una ecografía y encontraron que tenía la vesícula inflamada y con nódulos", señala.
La joven también destaca el trabajo de parte del personal técnico del recinto. "Lo único bueno son algunos TENS que trabajan ahí. Ellos sí trataban de ayudar, pero incluso cuando ingresé, después de casi seis horas de espera, los médicos no me querían atender, porque insistían en que yo exageraba hasta que llego otro médico que sí me atendió", comenta.
"No sabemos a dónde acudir"
Los reclamos no son aislados. Durante los últimos días otros usuarios han expresado su malestar por las esperas y la atención recibida.
Johana acudió al SAR con su hijo pequeño, quien presentaba fiebre y congestión respiratoria. "Se siente muy mal, tiene flema que no lo deja respirar bien y aun así no lo atienden. Nos dicen que el hospital está lleno y que debemos venir acá primero, pero acá también atienden lento y mal", afirma.
La madre asegura que la situación genera frustración e incertidumbre entre las familias.
"Es súper desgastante no saber dónde ir para que atiendan a tu hijo. He visto a personas mayores esperando por horas y mucha gente que termina yéndose sin ser atendida", agrega.
La respuesta del municipio
Consultada por estas situaciones, la directora del Departamento de Salud Municipal de Coquimbo, Fabiola Araya, explicó que el municipio ha incrementado sostenidamente los recursos destinados a fortalecer la atención primaria.
Según detalló, este año la inversión municipal en salud alcanza los $3.800 millones, recursos que permiten reforzar la operación de los servicios de urgencia comunales, entre ellos el SAR de Tierras Blancas.
La autoridad indicó que los equipos médicos, de enfermería y técnicos han sido fortalecidos y que existe coordinación permanente con la red asistencial para asegurar la continuidad de la atención.
No obstante, reconoció que la alta demanda que enfrentan los hospitales repercute directamente en los dispositivos de urgencia de atención primaria.
"Actualmente, la red asistencial enfrenta una alta demanda a nivel hospitalario, situación que impacta en el flujo de pacientes que consultan en los SAPU, SUR y SAR comunales", señaló.
Asimismo, recordó que los tiempos de espera dependen del sistema de categorización clínica, mecanismo mediante el cual se prioriza la atención de los pacientes de mayor gravedad.
Desde el municipio también hicieron un llamado a la comunidad a utilizar adecuadamente los dispositivos de salud, señalando que muchas consultas de menor complejidad pueden ser resueltas en los CESFAM durante el horario habitual de atención.
Sin embargo, para usuarios como Camila, la experiencia dejó una sensación difícil de olvidar.
"A uno siempre le dicen que vaya primero a la atención primaria para no colapsar el hospital. Pero cuando llegas y estás sufriendo, lo único que quieres es que te atiendan y te escuchen", reclama.