AUTORIDADES BAJO EL AGUA

El sistema frontal como examen de liderazgo y gestión

El paso del temporal dejará en evidencia las capacidades de las autoridades, su manejo en crisis y sus capacidades de reacción en terreno complicado. Más allá de la gran lluvia que se ha anunciado y sus efectos, surgirán los verdaderos líderes.
La lluvia traerá algo más que barro y agua: pondrá a prueba a las autoridades en momentos críticos. (Foto: El Día)
La lluvia traerá algo más que barro y agua: pondrá a prueba a las autoridades en momentos críticos. (Foto: El Día)
martes 14 de julio de 2026

La llegada del anunciado sistema frontal suele ser recibido con una indisimulable dosis de optimismo. En una zona históricamente golpeada por la escasez hídrica, los agricultores, el sector de secano y la población general miran al cielo esperando el alivio de las precipitaciones.

Sin embargo, detrás de este evento se esconde un fenómeno político del que poco se habla abiertamente: este evento meteorológico es, en realidad, un riguroso examen de gestión y liderazgo para las autoridades de la zona.

Desde la cabeza de la región, liderada por el gobernador regional, Cristóbal Juliá y el delegado presidencial Víctor Pino, hasta los alcaldes, las próximas horas pondrán a prueba la efectividad real de sus administraciones. 

Prueba de fuego

El mayor foco de atención estará en La Serena y Coquimbo, donde se aglutina la mayor cantidad de habitantes de la región.

Hasta ahora, Daniela Norambuena y Ali Manouchehri han ejecutado el manual básico de contingencia: entrega de nylon, sacos de arena, limpieza de drenajes y habilitación de desagües.

Sin embargo, el “gran chaparrón” medirá algo más profundo: la capacidad de gestión interna de sus municipios y la velocidad de articulación con los niveles superiores de gobierno.

Aquellos liderazgos que logren moverse con agilidad “bajo la lluvia”, demostrando control de equipos en terreno y optimización de recursos, saldrán fortalecidos. Quienes fallen en la logística o muestren lentitud en la respuesta verán cómo la misma agua que limpia los campos erosiona su credibilidad pública.

Despliegue técnico en terreno

Para enfrentar esta contingencia, ambos municipios han activado sus Comités para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID) con planes específicos: en La Serena se han intervenido el 90% de los sumideros de la comuna, junto con la limpieza de canales y el despliegue de cuadrillas de emergencia. Se cuenta con un plan especial para personas en situación de calle y se han reforzado los canales de atención a través de Seguridad Ciudadana.

En Coquimbo, el alcalde Ali Manouchehri ha liderado el COGRID comunal coordinando acciones directas con Bomberos, Carabineros, la Armada y la PDI. Su planificación se ha enfocado en la poda preventiva de árboles, el monitoreo constante de quebradas y la habilitación de albergues para damnificados. 

Ambas administraciones han insistido en la importancia de la prevención ciudadana, instando a la población a seguir canales de información oficiales como el CEAZA y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta Ante Desastres (SENAPRED).

Entre la oportunidad y la urgencia política

El sistema frontal también aterriza en un momento crucial para el delegado presidencial regional, Víctor Pino, luego que en las últimas semanas, la máxima autoridad regional haya sido blanco de duras críticas sobre su conducción y liderazgo en materias clave como la seguridad pública y la coordinación territorial. 

Este temporal ofrece a Pino la oportunidad perfecta para “tirar por tierra” los cuestionamientos a través de la acción directa. La gestión de una emergencia climática es el escenario idóneo para demostrar liderazgo regional de manera transversal, coordinando eficazmente a los servicios públicos, canalizando la ayuda del nivel central y articulando la respuesta con las Fuerzas Armadas y de Orden.

Un manejo impecable del comité de emergencia regional no solo mitigará los daños del temporal, sino que le otorgará el oxígeno político que su gestión requiere.

A partir del próximo lunes, cuando las nubes comiencen a retirarse y la región evalúe las secuelas del temporal, el mapa político regional tendrá nuevos matices.