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¿Fue un GLOF? Expertos chilenos aclaran avalancha que devastó Nepal
Una avalancha masiva en el distrito de Rasuwa, al norte de Nepal, dejó cientos de muertos y desaparecidos, generando gran conmoción global por las impactantes imágenes que se viralizaron. Aunque en un primer momento se habló de un deslizamiento provocado por un terremoto, el Servicio Geológico de Estados Unidos descartó esta hipótesis.
Ahora, varios especulan que la tragedia fue un GLOF, o inundación por desborde de lago glaciar. Sin embargo, el académico Felipe Ugalde del Departamento de Geología de la Universidad de Chile aclaró a BioBioChile que este no fue el caso. “No hubo un lago glaciar involucrado en el origen del aluvión gigantesco que generó tanta pérdida, tanto desastre, sino que fue una avalancha de roca y hielo”, explicó el experto.
“Es decir, un fragmento grande de una montaña que se cayó con parte de un glaciar y pasó a llevar más hielo de origen glaciar en el valle en su recorrido. Y de ahí que todo este material se fluidizó, incorporó más material en su camino proveniente de los ríos, entre otros. Y eso finalmente es lo que lleva a que ocurra este nivel de desastre. Todavía falta cubicar algunos volúmenes, pero se está trabajando en eso.”
Un GLOF, o Glacial Lake Outburst Flood, ocurre cuando el agua de un lago glaciar rompe su barrera natural de contención, como una morrena de sedimentos o una pared de hielo. En Nepal, los análisis técnicos indican que fue un colapso de hielo y roca (ice-rock avalanche) que cayó sobre el río, creando un flujo destructivo de escombros, como señaló Ugalde.
En Chile, existen condiciones que podrían propiciar eventos similares, especialmente en la región de Aysén, donde abundan glaciares y lagos de origen glaciar. No obstante, el experto de la Universidad de Chile destacó que el riesgo es menor en comparación con las zonas densamente pobladas del Himalaya.
El académico recordó que hay antecedentes de avalanchas de hielo y vaciamientos de lagos glaciares en el país, aunque no directamente comparables con lo de Nepal. Mencionó dos eventos de avalanchas de roca relevantes: el de 1987 en el estero Parraguirre, donde cerca de 50 personas fallecieron, y el de Villa Santa Lucía, en la región de Los Lagos, en 2017, donde una avalancha de roca y glaciar causó decenas de víctimas fatales.
“¿Hay comunidades potencialmente expuestas a un evento así en nuestro país? La verdad es que sí, pocas”, afirmó Ugalde. Entre ellas, citó los poblados de El Alfalfal y Los Maitenes, en el cajón del río Colorado, por su cercanía a áreas con susceptibilidad a estos eventos.
Según el geólogo, los asentamientos cercanos a glaciares colgantes potencialmente inestables o grandes lagos de origen glaciar pueden estar expuestos, pero esto no implica automáticamente un riesgo elevado. “Yo debería señalar que aquellos asentamientos ubicados más cerca, en las inmediaciones de glaciares colgantes potencialmente inestables o grandes lagos de origen glacial, están expuestos efectivamente, pero eso no significa que el riesgo sea alto”, precisó.
Para determinar el riesgo, Ugalde explicó: “Primero hay que determinar el nivel de amenaza. Una vez que se conoce cuál es la amenaza potencial, eso se acopla con la variable humana, que vendría a ser exposición y vulnerabilidad, y así se determina el riesgo”. La investigación de estos fenómenos es crucial para la prevención de futuros desastres en zonas vulnerables.