GRAVE DENUNCIA
El dolor de una familia que esperó dos meses para poder sepultar juntos a un padre y su hijo
Un profundo dolor manifestó Atena Gutiérrez Barraza, quien asegura haber enfrentado una serie de problemas junto a su familia tras el fallecimiento de su esposo, a quien intentó sepultar junto a su hijo, fallecido seis años antes, en un espacio que había adquirido y pagado al contado en el Cementerio Parque de Coquimbo, ubicado en La Cantera Alta.
De acuerdo con su relato, al momento mismo de realizar la sepultación comenzaron las dificultades. La administración del recinto le informó que no era posible utilizar el espacio original debido a que durante la excavación se habría encontrado una roca, por lo que le propusieron trasladar los restos a otro sector del cementerio.
Atena asegura que posteriormente se intentó habilitar otra bóveda, pero nuevamente apareció un inconveniente.
“Excavaron la otra bóveda para ir a sepultarlos y después me volvieron a llamar y me dijeron que no se podía, porque había salido otra piedra”, relató.
Ante esta situación, la familia se negó a trasladar los restos a un sector que, según la afectada, se encontraba expuesto a posibles inundaciones.
“Les dije, no quiero que me vayan a dar ese lado de la quebrada, porque ahí era una laguna muy grande en otros años y se llena con agua. Quiero que respeten mi sector donde yo compré, pero me dijeron que no”, sostuvo.
Dos meses de espera
Frente a la negativa de la administración, Gutiérrez decidió recurrir a un abogado para exigir que se respetara el espacio que había adquirido.
“El abogado les dijo que tenían que respetar mi sector donde yo estaba. Ahí tuve que esperar dos meses para que abrieran otra sepultura para ver si no había piedra”, afirmó.
Su esposo falleció en julio y recién el martes 23 de septiembre, tras dos meses de espera, incertidumbre y angustia, pudo concretar la sepultación de su marido y su hijo juntos.
La afectada sostiene que al momento de adquirir el terreno contaba con capacidad para tres cuerpos y dos reducciones, además de haber pagado por adelantado 10 años de mantención. Por ello, cuestiona la respuesta entregada por el recinto y asegura que la situación provocó un fuerte impacto emocional en su familia.
Pero los inconvenientes, según su relato, no terminaron con la sepultación. Durante la primera visita al camposanto, la familia descubrió que la placa instalada en la tumba tenía un error: en lugar del nombre de su esposo, Carlos, aparecía el nombre Óscar.
“Ha sido un proceso demasiado malo. Hago público lo sucedido para que las personas que tomen la decisión de comprar en ese cementerio de Coquimbo tomen las reservas necesarias y no tengan que pasar el sufrimiento e impacto psicológico que hemos tenido que enfrentar como familia”, manifestó Gutiérrez.
Diario El Día intentó conocer la versión de la administración del Cementerio Parque de Coquimbo, pero hasta el cierre de esta edición no fue posible establecer contacto con sus representantes.