ECONOMÍA

El crédito y el nuevo ciclo

Mariano Torrealba Nardecchia, director ejecutivo Terranostra Inmobiliaria. El Banco Central informa flexibilización del crédito hipotecario y alza en la demanda, abriendo un nuevo ciclo en el sector inmobiliario nacional.
miércoles 14 de octubre de 2026

El crédito se mueve: la región frente al nuevo ciclo

Esta semana el Banco Central entregó un dato que el sector inmobiliario venía esperando. Según su Encuesta de Crédito Bancario, durante el tercer trimestre un 30% de los bancos flexibilizó las condiciones para otorgar créditos hipotecarios, y la misma proporción lo hizo para las inmobiliarias. Un 40% de las entidades, además, percibió un alza en la demanda de los hogares por vivienda, que el propio informe atribuye a la baja de tasas.

El dato cobra más sentido leído junto a otro reciente. A fines de septiembre, varios de los mayores desarrolladores del país proyectaban en La Tercera una recuperación del sector a partir del segundo semestre de 2027, apoyada justamente en un crédito más accesible. Lo que entonces era una previsión empieza a tener respaldo en las cifras: el financiamiento, cerrado durante buena parte del ciclo, comenzó a abrirse antes de lo que muchos anticipaban.

Conviene ser precisos. Esta encuesta mide el sistema bancario a nivel nacional y refleja sobre todo lo que ocurre en Santiago; no dice qué pasa, comuna por comuna, en Coquimbo. Pero marca una tendencia de fondo que tarde o temprano llega a regiones, y deja planteada una pregunta que sí nos compete: cuando el crédito y la demanda vuelvan con fuerza, ¿habrá oferta regional preparada para responder?

Lo preguntamos porque existe una percepción instalada. Durante los años duros se asumió que el desarrollo inmobiliario de escala era un asunto capitalino. Los números dicen otra cosa. En La Serena, un departamento para renta exige un ticket de entrada bastante menor que en las comunas consolidadas de Santiago, y ofrece retornos por arriendo competitivos, sostenidos por una demanda que combina migración, segunda vivienda y una economía regional diversificada entre minería, agro, turismo y servicios. Y que compañías nacionales abiertas en bolsa hayan entrado al desarrollo privado en la región —algo impensado hace una década— muestra que no son solo los actores locales quienes ven ese potencial.

El punto es de tiempos. Un proyecto inmobiliario, desde que se compra el suelo hasta que se vende, toma años, no meses. Quien recién hoy empieza a buscar terreno difícilmente alcanzará la primera parte de este ciclo. El trabajo que define el resultado —asegurar paños, resolver permisos, definir el producto— se hace cuando el mercado está quieto, no cuando ya repuntó.

Las primeras señales ya están en los datos: el crédito comenzó a soltarse y la demanda por vivienda repunta. Lo que está por definirse es si la región llega al nuevo ciclo con oferta propia o mirando cómo otros lo aprovechan.