COLUMNA DE OPINIÓN
Infraestructura y recortes presupuestarios
Desde un principio supimos que el actual gobierno tendría la desagradable misión de recortar el gasto fiscal, indispensable para tratar de equilibrar las finanzas del estado, maltrechas a causa de los excesivos gastos en que incurrió el país particularmente a partir de 2020. Pero entre eso y aceptar que el recorte incluya los fondos para obras de infraestructura urgentes y largamente pospuestas, hay una considerable distancia.
Proyectos de infraestructura postergados
En nuestra región nos hemos vuelto tristemente expertos en proyectos que un día aparecen plenamente financiados, casi a punto de iniciarse, y al otro día se postergan, usualmente sin plazo definido para su reinicio. El caso más reciente –del cual nos enteramos por la prensa– fue el aplazamiento de una concesión para infraestructura penitenciaria en La Serena y Alto Hospicio, por valor estimado en US$218 millones, cuyo llamado debió efectuarse en septiembre recién pasado.
Si ya es difícil aceptar que se posterguen o se anulen proyectos de infraestructura que requieran una inversión directa del estado –cosa que tendría explicación lógica en las restricciones presupuestarias–, sin embargo, el que no se concreten proyectos destinados a concesión, en donde la plata la ponen los privados, simplemente desafía la capacidad de comprensión.
Beneficios de la infraestructura
No está de más señalarlo: las obras de infraestructura generan tanto beneficios inmediatos (empleos, consumo de productos y servicios locales, inyección de dinero a la economía de la zona) como efectos multiplicadores a mediano y largo plazo, los que se traducen en calidad de vida y en mejores capacidades productivas, las que a su vez crean más riqueza. Por eso es que hasta un economista conservador como Vittorio Corbo ha estado abogando por que se priorice el gasto en proyectos de vivienda e infraestructuras de rápida ejecución, así como impulsar las concesiones; es lo que exige nuestra actual coyuntura de debilidad económica, con alta inflación, bajas inversiones y alto desempleo.
Obras urgentes para la región
En nuestra región urge ejecutar obras en materia de agua –particularmente, plantas desalinizadoras– y conectividad, como la circunvalación La Serena - Coquimbo. Aunque, claro, la lista es bastante más larga; ahí están la incorporación de un sistema de aterrizaje por instrumentos ILS en el aeropuerto La Florida; la terminación del interrumpido tramo de la ruta 5 en el sector El Olivar; el mejoramiento de la carretera entre La Serena y Coquimbo; el acceso al puerto de Coquimbo; el paso de Agua Negra, entre otros.
Nuestro humilde deseo es no ser –otra vez– la parte delgada del hilo, por donde se corten los ajustes presupuestarios; no seguir mirando cómo a Santiago le financian nuevas líneas de Metro mientras que acá, a dos meses de una nueva temporada estival, ni siquiera sabemos cuándo y cómo se repararán los daños del temporal de julio en la Avenida del Mar.