IMPRESIONANTE CONSTRUCCIÓN

Puente El Teniente: Historia, resiliencia y desafíos viales en la Ruta 5 Norte

Inaugurado en 1954 como parte del cuarto tramo histórico de la Carretera Panamericana es fundamental para la conectividad vial entre Santiago y el norte del país.
viernes 23 de octubre de 2026

Ubicado estratégicamente en la Ruta 5 Norte, entre los kilómetros 332 y 345 en la comuna de Ovalle, el Puente El Teniente se alza a unos 27 metros de altura al cruzar la profunda quebrada San Pedro (también conocida como del Teniente). Más allá de su imponente silueta, esta infraestructura es un eslabón crítico para la conectividad de la Región de Coquimbo y el norte del país, cuya historia está marcada por la lucha constante contra la geografía y los embates sísmicos.

Inaugurado originalmente en 1954 como parte del cuarto tramo histórico de la Carretera Panamericana, el viaducto primigenio cumplió un rol fundamental durante décadas. Sin embargo, el peso del tiempo y la fatiga de material debilitaron sus cimientos. El punto de quiebre ocurrió con el terremoto de Punitaqui en 1997, cuyo movimiento telúrico provocó el colapso estructural de su sección norte. Ante la emergencia, entre 1999 y 2000 se levantó el puente moderno que opera en la actualidad, aunque en el lecho de la quebrada aún permanecen visibles los vestigios de hormigón de la obra antigua.

La alta sismicidad de la zona volvió a poner a prueba la ruta el 17 de septiembre de 2015, un día después del devastador terremoto de Coquimbo (magnitud 8.3). El puente sufrió un descenso estructural de cerca de 30 centímetros en su terraplén y accesos, lo que obligó a decretar cortes y habilitar el tránsito de manera restringida a una sola pista con un bypass provisorio para vehículos de carga.

Emplazado en un tramo de pendientes pronunciadas y curvas complejas, el sector de la Cuesta El Teniente ha sido históricamente un punto neurálgico y complejo para la conducción en la Panamericana. A lo largo de las décadas, diversas obras de modernización bajo concesiones viales han intentado mitigar los riesgos de accidentes, convirtiendo a este puente en un símbolo tanto de los desafíos de la ingeniería nacional como de la constante adaptación territorial en el norte chileno.