SALUD
Omeprazol y fármacos IBP: ¿riesgo de ataque cardíaco al usarlos?
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), fármacos de amplio uso contra la acidez estomacal y el reflujo gastroesofágico, se encuentran nuevamente bajo el escrutinio público por su posible vínculo con la salud cardiovascular. Una investigación publicada por el Daily Mail sugiere que los pacientes que consumen estos medicamentos por un período superior a 30 días podrían enfrentar un riesgo de 58% mayor de sufrir un evento cardiovascular. En la lista de estos medicamentos se incluyen el Omeprazol, Lansoprazol, Esomeprazol, Pantoprazol y Rabeprazol.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad Nacional de Malasia, analizó 13 investigaciones previas sobre la conexión entre los IBP y problemas cardíacos. Los hallazgos, difundidos por el medio británico, indican que el uso de IBP por más de un mes se asocia con un 58% más de probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares, como infartos y paros cardíacos. Además, se detectó un 38% más de probabilidad de morir por causas cardíacas. No se encontró, sin embargo, un aumento significativo en el riesgo de accidentes cerebrovasculares.
Los autores del estudio barajan algunas hipótesis para explicar esta asociación, como la posible reducción de los niveles de óxido nítrico, crucial para la relajación de los vasos sanguíneos, o alteraciones en la microbiota intestinal que podrían favorecer procesos inflamatorios. También se mencionaron potenciales interacciones con medicamentos anticoagulantes. Pese a estos resultados, los investigadores subrayaron que, al tratarse de evidencia observacional, no se puede establecer una relación de causalidad directa entre los IBP y estos problemas de salud. Es importante recordar que el uso indiscriminado de ciertos medicamentos puede conllevar riesgos, como se ha visto en casos como el Paracetamol, destacando la importancia de la consulta médica.
La relación entre los inhibidores de la bomba de protones y los problemas cardíacos continúa siendo objeto de debate científico. De hecho, investigaciones posteriores han encontrado resultados diferentes.
Contrario a esto, otros estudios han puesto en duda el riesgo cardiovascular. Un metaanálisis de 2022, publicado en la revista European Journal of Internal Medicine, revisó 17 estudios observacionales con datos de más de 75.000 eventos cardiovasculares y 50.329 muertes cardíacas. Tras ajustar los posibles sesgos metodológicos, no se encontró un incremento significativo de eventos cardiovasculares en usuarios de IBP, con una estimación ajustada de 0,99. Los investigadores concluyeron que la asociación con la mortalidad cardiovascular se podía explicar, en gran medida, por sesgos propios de este tipo de estudios.
Similarmente, una investigación de febrero de 2025 en The American Journal of Gastroenterology, realizada por expertos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), analizó datos de ensayos clínicos aleatorizados. Estos ensayos, a diferencia de los observacionales, permiten comparar tratamientos en condiciones controladas. No se halló una asociación general entre el consumo de IBP y eventos cardiovasculares mayores, como infartos, accidentes cerebrovasculares o muertes de origen cardíaco. La razón de tasas de incidencia fue de 0,72, con un intervalo de confianza que incluía la ausencia de efecto. No obstante, se advirtió que los eventos fueron escasos y que ciertos subgrupos requieren más investigación, lo que subraya la complejidad de la salud cardiovascular.
Fuente: BioBioChile