NUEVO SISTEMA A PUNTO DE COMPLETAR SU PRIMER MES

Buses eléctricos mejoran viajes en Ovalle, aunque persisten problemas de frecuencia

Los pasajeros destacan las tarifas más económicas, la comodidad de las máquinas y las nuevas alternativas de traslado. Sin embargo, algunos recorridos presentan largas esperas y los paraderos todavía muestran deficiencias que dificultan el acceso, especialmente para personas con discapacidad y adultos mayores.
Imagen de un pasajero en silla de ruedas abordando un bus eléctrico mediante su rampa de acceso. (Foto: El Ovallino)
Imagen de un pasajero en silla de ruedas abordando un bus eléctrico mediante su rampa de acceso. (Foto: El Ovallino)
sábado 31 de octubre de 2026

Por: Martha Hecherdorsf

Francisco Ramírez nunca utilizaba las antiguas micros de Ovalle: desplazarse en silla de ruedas se lo impedía. Con los nuevos buses eléctricos puede viajar dos o tres veces por semana y destaca sus rampas.

Sin embargo, advierte que no todos los paraderos permiten aprovechar esa accesibilidad. Su experiencia resume el contraste que aparece en el primer balance de los pasajeros: mejoras en el transporte, pero dificultades todavía pendientes.

El próximo 3 de noviembre se cumplirá un mes desde el inicio de la marcha blanca de los buses, que comenzó el 3 de octubre con 41 máquinas y siete recorridos. El sistema incorpora pago electrónico y tarifas de $500 para adultos, $250 para mayores de 65 años y $160 para estudiantes.

En estas primeras semanas, seis usuarios consultados por El Ovallino valoraron la comodidad, el ahorro y las nuevas conexiones, pero también plantearon reparos a las frecuencias, la ubicación de las paradas y sus condiciones de acceso.

Las experiencias varían según el recorrido y las necesidades: mientras algunos tienen más opciones para llegar a su destino, otros deben calcular largas esperas o caminar varias cuadras. Sus relatos muestran cómo los ovallinos se han adaptado al servicio.

Más comodidad y alternativas para viajar

Yamilé Rivera, vecina de Alto de La Chimba, viaja al centro por trabajo, trámites o atenciones de salud. Destaca que ahora puede elegir entre los recorridos 301 y 401, lo que amplía sus opciones frente a la locomoción limitada que había antes.

“Es una gran ayuda para nosotros porque el bus es muy eficiente y aparte que es muy económico”, señaló. Al principio debió aprender a reconocer los números y letreros de las rutas, pero asegura que ya se acostumbró. Para ella, la posibilidad de elegir entre dos servicios facilita los traslados hacia una población donde, según recuerda, los horarios de la locomoción tradicional no siempre coincidían con las jornadas laborales.

El estudiante Diego Flores, por su partem coincide con esta opinión: “ahorro bastante porque es mucho más barato y sirve bastante como estudiante”. También valora la limpieza y la estructura de las máquinas.

Elena Díaz, de Población Limarí, por su partem usa los buses principalmente al regresar del trabajo. Destaca el aire acondicionado, los asientos y hasta una convivencia más cordial: asegura que los pasajeros suelen saludar y agradecer al subir o bajar.

En tanto, Alejandra Araya, destaca la aplicación que muestra por dónde viene el bus y cuánto falta para su llegada. Aprecia además que las paradas estén definidas: sabe dónde esperar y descender.

Las frecuencias: la gran deuda

Pero no todos los viajes resultan sencillos. Elena Rubina, usuaria del bus 601, considera extenso su trayecto hacia Los Peñones y reclama por las esperas. También pide una conexión por avenida Las Palmas, donde asegura que no pasan buses eléctricos.

“El trayecto lo encontré muy largo y la demora también en pasar de los recorridos”, expresó, aunque valora la limpieza de los vehículos.

Alejandra Araya, también usuaria habitual del 601, coincide en las demoras. Según su experiencia, los buses pasan cada media hora. “Por lo menos para lo que es el recorrido 601, hay que tener bastante tiempo y paciencia porque pasan cada media hora”, sostuvo.

Diego Flores relató que llevaba unos 30 minutos esperando el 301 al momento de la entrevista. A su juicio, esa frecuencia puede servir a quien no tiene apuro, pero dificulta cumplir horarios.

Por su parte, Elena Díaz usa el bus para subir hacia Población Limarí, pero señala que las esperas le impiden aprovecharlo del mismo modo en el trayecto contrario.

Paraderos y accesibilidad

Francisco Ramírez sostiene que las rampas de los vehículos funcionan correctamente, pero que varios puntos de detención no están preparados para quienes usan silla de ruedas. En el entorno de la feria, explica, debe desplazarse hacia calle Benavente para encontrar una bajada accesible y después regresar hasta su destino.

“Lo que pasa es que aquí pusieron los paraderos, pero no se fijaron. Claro, pusieron el poste de que aquí hay un paradero, pero no lo habilitaron como tal”, cuestionó. A su juicio, la habilitación de las paradas debe considerar superficies pavimentadas y espacios despejados de la maleza, no solamente instalar el poste que indica dónde se detiene la micro.

Elena Díaz observó otro problema: en la Población Limarí los paraderos están distanciados y al volver a casa, debe retroceder varias cuadras porque había solo una parada en toda la población para el trayecto que sube desde el centro y dos paradas para el recorrido que baja. Le preocupa especialmente la situación de los adultos mayores que suben a la población.

Yamilé Rivera y Diego Flores apuntan, además, al mal uso de las paradas por automovilistas. “Hay gente que se estaciona en el paradero y obstruye al bus en la parada”, advirtió el estudiante. Rivera por su parte, pidió respetar estos espacios para facilitar la subida de los pasajeros.

Con un mes de funcionamiento próximo a cumplirse, los seis testimonios combinan satisfacción con demandas concretas. Durante la marcha blanca está prevista la evaluación de las frecuencias según la demanda, mientras los pasajeros esperan ajustes en recorridos y paraderos. El desafío que describen no se limita a contar con máquinas modernas, sino a poder abordarlas con facilidad y llegar a tiempo a sus destinos.

Buses eléctricos mejoran viajes en Ovalle, aunque persisten problemas de frecuencia