Productores enfrentan una compleja situación
La crisis silenciosa de los agricultores del Limarí por la mosca de la fruta
Por: Martha Hecherdorsf
Más de 1.534 toneladas de fruta han sido descargadas en el Limarí desde marzo de 2025 como parte de las campañas para combatir la mosca de la fruta. La cifra, dada a conocer por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), involucra a 1.324 productores de Ovalle, Monte Patria y Río Hurtado. Mientras tanto, la provincia mantiene seis focos activos.
El director regional subrogante del SAG, Luis Alfonso Morales, explicó que las intervenciones buscan impedir la propagación de la plaga, aunque reconoció sus efectos sobre la actividad agrícola.
"Sabemos que estas medidas tienen un impacto en la actividad productiva de los agricultores, por lo que es importante comprender que la descarga de fruta responde a protocolos fitosanitarios que buscan evitar la propagación de esta plaga y proteger la producción agrícola de la región y del país", sostuvo.
En aquellos sectores más afectados por la plaga en Monte Patria, agricultores relatan las dificultades que han tenido que enfrentar para recuperar sus inversiones, comercializar la escasa producción con la que cuentan, así como a acceder a indemnizaciones.
Pérdidas millonarias
Una de las productoras afectadas es Juana Oro, pequeña agricultora del sector de Carén, quien estima que las pérdidas sufridas durante la emergencia alcanzan los $6 millones. Dedicada al cultivo de damascos y brevas, asegura que todavía no recibe una indemnización por los perjuicios del año pasado. "Hasta el momento no me han pagado, pero dijeron que estaba en la lista", aseguró.
Oro explica que la preocupación continúa ante el inicio de una nueva temporada de damascos, debido a la incertidumbre sobre las condiciones para trasladar y comercializar la fruta.
"Tenemos muchas interrogancias en nuestra cabeza sin saber cuándo se va a terminar o cuándo ellos pueden decir, 'sí, pueden cosechar, pueden sacar su fruta, venderlo'; pero no tenemos ninguna información", reconoció. Para una productora de pequeña escala, explica, esos 6 millones de pesos en pérdidas representa ingresos con los que esperaba sostener los gastos del año.
Una realidad similar describe Ingrid Fernández, agricultora de Las Lomitas de Carén, quien calcula que ha perdido al menos 10 mil kilos de fruta. Según explicó, parte de la producción fue retirada durante los procedimientos sanitarios, mientras que otra cantidad permaneció en los árboles sin que pudieran comercializarla.
Fernández también cuestionó las diferencias entre el valor comercial de algunos productos y las compensaciones contempladas. Recordó que las paltas Fuerte habían alcanzado precios de entre $2.500 y $3.000 por kilo, mientras que el seguro establece un pago de $800 por kilo de fruta descargada, sujeto a sus requisitos.
Además, aseguró conocer, al menos, tres casos de productores del sector que todavía no reciben sus indemnizaciones, algunos de ellos por dificultades relacionadas con las condiciones de cobertura.
Las consecuencias, explicó, también afectan la estabilidad de las familias, que deben continuar enfrentando gastos y compromisos económicos pese a la disminución de sus ingresos. "Ahora vivimos día a día prácticamente. No planificamos futuro con la cosecha que vamos a hacer", expresó.
La productora también manifestó preocupación por el inicio de las próximas cosechas de duraznos y damascos, ante la posibilidad de que nuevas detecciones de mosca de la fruta prolonguen las restricciones sanitarias.
Dificultades para recuperarse
Por su parte, Ricardo Villalón, agricultor de Tulahuén y representante de pequeños productores, describe otro efecto de la crisis: la pérdida del capital necesario para mantener los huertos. El año pasado, recuerda, perdió alrededor de cinco mil kilos de mandarinas. Este año, frente a ofertas de apenas 100 pesos por kilo, prefirió alimentar a sus cabras con la fruta antes que asumir una cosecha poco rentable.
"Ya llevo dos años de pérdida", afirmó. Según explica, sin recuperar el dinero invertido se hace difícil comprar abonos, realizar tratamientos o contratar mano de obra para continuar produciendo. "Hoy en día mi huerto está a las manos de Dios nomás", lamentó.
Villalón calcula, además, que solo una parte minoritaria de los afectados de su sector recibió indemnizaciones.
Medidas de apoyo
Frente a este escenario, el seremi de Agricultura, Vicente Cortés, reconoció que la presencia de la mosca de la fruta ha generado dificultades en el manejo productivo, traslado y comercialización de los productos agrícolas del Limarí.
"Hemos trabajado para agilizar los procesos de revisión y otorgamiento de permisos que permiten a los agricultores movilizar y comercializar sus productos, siempre cumpliendo con los protocolos y requisitos establecidos por el SAG", explicó.
La autoridad destacó además la implementación del Seguro Colectivo Catastrófico para Mosca de la Fruta, destinado a compensar económicamente a productores que deben descargar fruta por instrucción sanitaria.
Por su parte, desde el SAG recalcaron que se mantienen las labores de prevención, vigilancia, control y erradicación, junto con las fiscalizaciones carreteras para evitar la dispersión de la plaga.
Mientras las autoridades mantienen las medidas para resguardar la producción agrícola, los testimonios de los afectados evidencian una preocupación que se extiende más allá de la fruta perdida: la dificultad de recuperar el capital invertido, enfrentar deudas y comenzar una nueva temporada sin certezas sobre sus ingresos.