LLEGÓ A SER PROYECTO BICENTENARIO

El eterno vuelo postergado del Aeropuerto de Tongoy

La idea y el proyecto de este ambicioso terminal aéreo se remonta al año 2000, impulsado inicialmente por el entonces alcalde de Coquimbo, Pedro Velásquez. La iniciativa fue sepultada el 2010, luego que el terremoto en el sur del país obligó a redestinar recursos.
Terrenos donde se emplazaría el Aeropuerto de Tongoy fueron adquiridos y otros expropiados. Sin embargo, el proyecto no llegó a concretarse.
Terrenos donde se emplazaría el Aeropuerto de Tongoy fueron adquiridos y otros expropiados. Sin embargo, el proyecto no llegó a concretarse.
domingo 08 de noviembre de 2026

La Región de Coquimbo arrastra desde hace más de dos décadas una discusión de alta infraestructura que combina la ambición de desarrollo regional, la visión de grandes obras y la rivalidad histórica entre comunas vecinas. El proyecto del Aeropuerto de Tongoy, una iniciativa que prometía posicionar a la zona en el mapa de la aviación internacional, se mantiene como un recordatorio constante de los planes que quedaron a mitad de camino y que, de vez en cuando, vuelven a encender el debate político local.

LOS ORÍGENES

La génesis de este ambicioso terminal aéreo se remonta al año 2000, impulsada inicialmente por el entonces alcalde de Coquimbo, Pedro Velásquez. El propósito fundamental era levantar un aeropuerto moderno que pudiera reemplazar o complementar al actual Aeródromo La Florida en La Serena, el cual presentaba y sigue arrastrando serias limitaciones para su expansión física debido al crecimiento urbano circundante.

El plan contemplaba ubicar la infraestructura al oriente del balneario de Tongoy, en la comuna de Coquimbo, de forma paralela a la Ruta 5 Norte. Para ello, se proyectaron diversas acciones de adquisición y expropiación de terrenos. Las estimaciones económicas iniciales del Ministerio de Obras Públicas (MOP) calculaban una inversión superior a los 50 millones de dólares.

Técnicamente, el diseño era de gran envergadura. Consideraba una pista de aterrizaje de 2.440 metros de largo por 45 metros de ancho, capaz de recibir aeronaves comerciales de gran tamaño. Asimismo, se proyectaba un edificio terminal de pasajeros de aproximadamente 4.200 metros cuadrados, concebido bajo un esquema modular y replicable para expandirse de forma paulatina de acuerdo con el crecimiento de la demanda turística y comercial.

El impulso político alcanzó su punto más alto durante la administración del expresidente Ricardo Lagos, periodo en el cual el proyecto fue oficialmente declarado Obra Bicentenario, fijando como horizonte de término el año 2010.

EL GOLPE DEL TERREMOTO

Sin embargo, el sueño bicentenario no logró despegar. El año 2010 marcó un punto de inflexión trágico y definitivo para la iniciativa, el devastador terremoto y tsunami que azotó a la zona centro-sur de Chile obligó a una reformulación absoluta de las prioridades estatales.

Los recursos públicos debieron ser drásticamente reasignados hacia la emergencia nacional y la reconstrucción. En ese proceso de ajuste presupuestario, el aeropuerto de Tongoy fue dado de baja, quedando archivado en los ministerios como una gran idea financieramente inalcanzable en el corto plazo.

RESURGIMIENTO CON MANOUCHEHRI

Durante años, la idea solo reapareció como chispazos esporádicos en discursos de alcaldes posteriores. No obstante, el debate cobró fuerza cuando el actual alcalde de Coquimbo, Alí Manouchehri, puso el tema sobre la mesa al señalar públicamente que la infraestructura permitiría potenciar el turismo y la economía local.

En 2024, Manouchehri sostuvo que contar con un terminal aéreo en ese sector reforzaría el posicionamiento de las playas, humedales y caletas de la comuna, impulsando la industria hotelera, gastronómica y de servicios. «En Coquimbo sabemos que podemos soñar en grande y este proyecto no nos cabe duda, traería un fuerte impulso y progreso», indicó en su momento a medios locales.

A pesar del entusiasmo inicial, la decisión del nivel central de decantarse por la ampliación y modernización del Aeródromo La Florida enfrió las expectativas y el alcalde coquimbano no ha vuelto a insistir en la ejecución de la obra tongoyina.

Las declaraciones de 2024, sin embargo, no pasaron inadvertidas y encendieron la molestia en la comuna vecina. El entonces alcalde de La Serena, Roberto Jacob, salió rápidamente al paso de la propuesta para defender los intereses serenenses. «Los ediles son libres de hacer gestiones, pero puedo decir que el aeropuerto de La Serena no se toca. Eso lo voy a defender siempre, no somos moneda de cambio para otro aeropuerto. Somos una ciudad turística y toda ciudad con esa condición debe tener un aeropuerto», sentenció con firmeza.

Hoy, el Aeropuerto de Tongoy permanece en la categoría de los grandes proyectos inconclusos de la región, una propuesta técnica robusta que un día rozó la realidad y que hoy sobrevive únicamente en la memoria de los debates sobre el futuro urbano, turístico y logístico del norte chico chileno.