Orígenes y recuerdos del parque Pedro de Valdivia

Uno de los principales paseos y antesala de la ciudad de La Serena fue diseñado por el paisajista alemán Oscar Prager durante el Plan Serena.
Orígenes y recuerdos del parque Pedro de Valdivia
Orígenes y recuerdos del parque Pedro de Valdivia
domingo 08 de septiembre de 2013

Una de las principales áreas verdes de La Serena y que también forma parte de la historia de esta ciudad es el Parque Pedro de Valdivia, que si bien en la actualidad se llena de familias de paseo y de deportistas, tiene un pasado en que sólo fue polvo y matorrales.
En el sector funcionó la estación de trenes, único edificio que se conserva en la actualidad y donde funciona la Casa de la Cultura del municipio. También hubo canchas de fútbol, la hermosa pileta llamada Espejo de Agua y más cercano en el tiempo una cancha de patinaje. En la actualidad el recinto está acotado desde la calle Brasil hasta Cirujano Videla, de sur a norte y de oriente a poniente, por Pedro Pablo Muñoz y la Ruta 5 Norte.

LA FRASE

Debemos recuperar la memoria histórica de La Serena, que la gente se identifique y conozca sus tradiciones

Roberto Jacob
alcalde de La Serena

Su acceso es fácil y a pesar que mantiene en su interior un zoológico, no se cobra entrada, convirtiéndolo en uno de los pocos gratuitos del país, si no el único.
En un recorrido por su interior se aprecia de la siguiente forma el ambiente: Son pasadas las 19:00 horas y en esta época del año, en la ciudad de La Serena comienza a caer la noche. Es tiempo que los animales entren a sus jaulas, antes que la oscuridad se apodere por completo del parque. 
Ya no se escuchan las aves, las ovejas y emúes se disponen a dormir ante la mirada atenta del búho, único ser viviente que junto al sereno vigilan el recinto por la noche, que hoy es un área verde privilegiada.
Hace más de sesenta años, el Parque Pedro de Valdivia no existía. En el sector sólo había vegas y en el medio una cancha de fútbol donde se disputaban apasionantes partidos entre Coquimbo y La Serena.
“Mi suegro me contaba que una vez vino Coquimbo a jugar y al frente , en lo que era la Estación de Trenes, llegó la locomotora con sus vagones cargados con cebolla, por lo que los serenenses, al ser derrotados, asaltaron los vagones y echaron a cebollazos a los coquimbanos”, relata entre risas, Fernando Torres, quien hoy se desempeña como administrador del recinto.
De la misma manera, Carlos Fuentes afirma que el lugar era propicio para jugar pichangas y perderse un poco de la casa. “Esto era un verdadero peladero, no había tantos árboles tampoco, los senderos para subir a lo que ahora es la avenida Pedro Pablo Muñoz eran de tierra, por lo que llegar arriba se hacía dificultoso después del tercer tiempo”, comenta el hombre, quien ya ronda los 80 años.
Según recuerda, la creación del parque significó mucho para los habitantes, “le dio una mirada distinta a La Serena, quedó más bonito, aunque nos quitó el lugar para jugar los partidos”, exclama el hoy anciano.

 

Los primeros bosquejos

El parque fue pensado y gestado durante el Plan Serena allá por la década del 50, a solicitud del Presidente Gabriel González Videla, instancia en la cual junto a la restauración arquitectónica, se crearon abundantes áreas verdes, como el Parque Gabriel Coll Dalmau, el Parque Pedro de Valdivia y el Museo al Aire Libre ubicado en el bandejón central de la Avenida Francisco de Aguirre.
El arquitecto Guillermo Ulriksen y el paisajista Oscar Prager encabezaron el equipo de profesionales que desarrollaron las ideas y conceptos que dan forma al Plan Serena. “Cuentan las anécdotas que el paisajista, para diseñar la ubicación de los árboles, se colocaba unas cuentas de color, cada una representando a un tipo de planta y árbol, y mientras caminaba las iba lanzando y donde caían se colocaban las especies arbóreas, por ende la distribución era al azar”, relata al respecto el destacado historiador y arqueólogo Gonzalo Ampuero Brito.
Según el historiador, en la bajada de calle Prat hacia la costa existían unos arcos conmemorativos a España, edificación que fue destruida para la construcción del parque, el cual fue concebido como antesala de la ciudad cuando el ferrocarril existía, “desde allí uno miraba el colorido de lo que era Pedro Pablo Muñoz, la idea era tener una vista más amigable de La Serena”, recalca Ampuero.
De acuerdo con el historiador, el problema que había a fines del siglo XIX se originaba con las lluvias que convertían todo en pantano. Ahí comenzaban los inconvenientes en la estructura de la estación de trenes que flotaba en esa napa de barro. De allí que durante el Plan Serena se comienzan a desecar todas las vegas que llegaban hasta Coquimbo, para lo cual tuvieron que construirse drenes, lo que permitió elaborar el plan para crear el parque.

LA FRASE

La gente que llegaba a la ciudad podía ver el colorido de la avenida Pedro Pablo Muñoz a través del parque, el cual tenía unos senderos muy hermosos por los cuales la gente solía caminar

Gonzalo Ampuero Brito
Historiador y arqueólogo

Un punto a destacar es el sistema de regadío que se utilizaba en el recinto, el cual era considerado muy moderno para la época. “Se utilizaba por sistema de aspersión, lo que mantenía la zona arbórea en óptimas condiciones siendo utilizada por la comunidad para caminar y disfrutar al aire libre. Era muy grato salir a recorrer y pasear por allí”, puntualiza Ampuero.
De la misma manera, Fernando Torres, el administrador del recinto, explica que “Prager consideraba en su idea de parque una variedad de árboles autóctonos, además de los que ya había, como plátanos orientales y álamos. Y así es como nace el parque, que en los años 1960 y 1961 era el lugar predilecto por la juventud, para reunirse y también para hacer deporte, porque esto se convirtió en una gran arboleda”.
En esa misma época se instalaron algunos juegos, columpios y barras para hacer deporte, siendo el acceso al recinto, no por la prolongación de calle Brasil como es ahora, sino por la Avenida Pedro Pablo Muñoz. “Eso le dio más actividad y movimiento al lugar y la gente llenaba el parque los fines de semana”, expresa Torres.

 

Llegada del mini zoo

Poco antes de comenzar la década de los ’80, comenzó a tomar forma el mini zoológico, con la llegada de algunas de las especies que hoy se encuentran, continuando luego con la llegada de más animales. Paralelo a ello, en el sector del Espejo de Agua, se montó una pista de patinaje. Ambas construcciones se convirtieron en el destino predilecto no sólo de jóvenes sino también de toda la comunidad.
En esa orientación y con el objetivo de fomentar el deporte, vino la construcción de las canchas de fútbol y de rugby, lo que provocó también la pérdida de árboles. “El avance de los campos deportivos, la instalación de más juegos, dieron una nueva significancia al concepto del parque, por lo cual esta nueva administración está trabajando bajo el concepto de recuperar lo que ya había y mejorarlo, siguiendo por la misma línea de décadas pasadas para convertir este espacio público en algo más amigable para la comunidad”, señaló el administrador.
En relación a ello, el propio alcalde Roberto Jacob indicó que “el desafío que nos hemos propuesto es recuperar la memoria histórica de La Serena, que la gente se sienta parte de ella, que se identifique, y que valore y conozca sus tradiciones. En este sentido, el parque Pedro de Valdivia es muy significativo y representa un testimonio de ese pasado que hoy se equilibra en armonía con el paso del tiempo y entregando un espacio de recreación para toda la familia”, destacó el edil.
Nostalgia de épocas pasadas, anécdotas que quedarán en el recuerdo de quienes vieron nacer un parque cuyo interior guarda millares de secretos, risas, llantos y momentos compartidos.