ALERTA CLIMÁTICA

«Chile no está preparado»: agroclimatólogo advierte por eventos extremos

Tras intensas lluvias en la zona central, un agroclimatólogo advierte que la infraestructura de Chile no resistirá eventos extremos que se repetirán.
domingo 09 de agosto de 2026

La zona central de Chile sufrió uno de los eventos meteorológicos más severos del invierno 2024, con lluvias que superaron los 145 milímetros en la costa del Maule en solo tres días. Este fenómeno transformó calles de Talca y Valparaíso en verdaderos ríos, provocando el colapso de pasos bajo nivel y evidenciando una preocupante falta de preparación.

Patricio González, agroclimatólogo y académico del Centro de Investigación de Transferencia de Riesgo y Agroclimatología de la Universidad de Talca, conversó con Rodolfo Hahn y advirtió sobre la urgencia de adaptar la infraestructura del país a una nueva realidad climática. Según González, estos eventos extremos serán cada vez más frecuentes.

El experto señaló que ya no utiliza el término “normal” para referirse al clima, dado el contexto de cambio climático y el evento El Niño, que llegó con retraso pero con una intensidad notable.

“Tuvimos en Talca, en tres días, más de 100 milímetros de agua caída. En Constitución fueron 145 milímetros. Entonces son situaciones extremas que nos está dejando el cambio climático y también el evento El Niño, que se retrasó un poco en llegar porque en mayo y junio no llovía mucho, había frío, incluso se dudó de su llegada, pero finalmente llegó. El evento El Niño condiciona escenarios para que las lluvias sean intensas en corto plazo”.

González enfatizó que la preocupación no se limita a los milímetros de agua, sino a la capacidad de la infraestructura chilena para soportar estos extremos. Las imágenes de Valparaíso con agua escurriendo por las escaleras y Talca con sus calles anegadas son un claro indicio de que Chile está al debe. Se espera que en agosto se repitan estos sistemas frontales y ríos atmosféricos, lo que podría generar nuevos impactos negativos.

Desde el punto de vista científico, el agroclimatólogo explicó que las 30 conferencias de cambio climático a nivel mundial han reconocido que el planeta ha elevado su temperatura desde 1995 debido a las emisiones de dióxido de carbono. Este calentamiento excesivo busca liberarse, lo que se traduce en un clima más extremo.

Si a esto se suma el evento El Niño, que se proyecta como “extraordinario” hacia fin de año, el resultado es que los sistemas frontales se cargan de más humedad. Los ríos atmosféricos, más comunes durante El Niño, intensifican el potencial de las lluvias, especialmente en la zona central, donde la geografía montañosa (cordillera de la costa y Los Andes) obliga a que el aire húmedo se eleve violentamente, se enfríe y descargue grandes volúmenes de agua.

Desde el año 2000 en adelante, el clima se ha vuelto extremo, con eventos como los 145 milímetros en tres días en la costa central que causaron estragos no solo en zonas urbanas, sino también rurales y agrícolas. Las regiones de Copiapó, Valparaíso y Santiago ya fueron declaradas en emergencia agrícola. La pregunta clave es: ¿cómo responderá el país, políticamente y en términos de infraestructura, a estos eventos extremos que se prevé que seguirán aumentando en el tiempo?