CLIMA GLOBAL

OMM: El Niño alcanza fuerza no vista y anticipa impactos críticos

La OMM confirma que El Niño se intensifica a una fuerza no vista en años, anticipando impactos críticos en temperaturas y lluvias globales.
miércoles 05 de agosto de 2026

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el fenómeno de El Niño continuará intensificándose y se espera que alcance una fuerza considerable entre agosto y octubre. Este evento climático tendrá efectos críticos en las temperaturas globales y los patrones de lluvia en diversas regiones del planeta durante los próximos meses.

Este fenómeno climático, que gana fuerza sobre el océano Pacífico ecuatorial, se proyecta como un factor determinante en el comportamiento del clima mundial. La OMM anticipa que el evento alcanzará una intensidad fuerte en el trimestre agosto-octubre de 2026, según su última Actualización Climática Estacional Global.

Los modelos climáticos internacionales coinciden en prever un calentamiento notable de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental. A esto se suma el desarrollo de una fase positiva del Dipolo del Océano Índico y temperaturas oceánicas superiores a lo normal en el Atlántico tropical. Esta combinación tiene el potencial de alterar la circulación atmosférica global y potenciar eventos extremos en varias zonas.

La OMM prevé una alta probabilidad de registrar temperaturas superiores a los valores normales en gran parte de los continentes. Las zonas más afectadas incluyen África, el sur de Europa, la península Arábiga, el subcontinente indio, el este de Asia, América Central, el Caribe, el sur de África, buena parte de Sudamérica y Nueva Zelanda. El Pacífico ecuatorial seguirá mostrando la fuerte influencia de El Niño. Este escenario ya ha sido advertido por meteorólogos en Chile, proyectando un verano con temperaturas sobre 40°C en diversas zonas del país, como se ha señalado en informes previos sobre El Niño en Chile.

En cuanto a las precipitaciones, se espera un comportamiento asociado a un episodio fuerte del fenómeno. Lluvias por encima de lo habitual se pronostican para el Gran Cuerno de África, sectores de Asia Central, el sur de Europa, el oeste de Norteamérica (al sur de los 45° de latitud norte) y el sudeste de Sudamérica. En contraste, se anticipan condiciones más secas de lo normal en el subcontinente indio, el sur y este de Australia, parte de América Central, el Caribe, el noroeste de Sudamérica y el norte de Europa. En la Región de Coquimbo, por ejemplo, el CEAZA proyectó un invierno con lluvias sobre lo normal debido a este fenómeno.

La OMM enfatiza que estos pronósticos son probabilidades y no certezas absolutas, y que los impactos pueden variar significativamente según la región.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, alertó que la intensificación de El Niño ocurre en un contexto de océanos excepcionalmente cálidos y un aumento constante de la temperatura global. Guterres expresó que este fenómeno intensificará olas de calor, incendios forestales y otros eventos extremos, sobre un planeta ya afectado por un calentamiento récord, un factor que ha marcado la última década como la más cálida de la historia.

Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, destacó la importancia de estos pronósticos para que gobiernos y comunidades vulnerables adopten medidas preventivas. Este episodio de El Niño se desarrolla con temperaturas oceánicas elevadas, lo que hace de la información climática una herramienta crucial para reducir riesgos.

El Niño es la fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un motor clave de la variabilidad climática. Se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Estos eventos, que duran entre nueve y doce meses y alcanzan su máxima intensidad entre noviembre y febrero, ocurren cada dos a siete años. Sus efectos globales suelen sentirse con mayor fuerza el año posterior a su desarrollo.

La OMM subraya que los impactos de cada evento de El Niño varían según su intensidad y la interacción con otros patrones climáticos, como las temperaturas del mar en Coquimbo que ya superan los promedios históricos. Por ello, el organismo refuerza sus sistemas de monitoreo y coordinación internacional para anticipar riesgos y minimizar consecuencias en un clima global cada vez más impredecible.