CIENCIA Y MEDIOAMBIENTE

Antártida: vida marina persiste bajo glaciar Taylor por milenios

Una investigación en Blood Falls, Antártida, reveló microorganismos marinos activos bajo el glaciar Taylor, mostrando su resistencia extrema.
viernes 14 de agosto de 2026

Una reciente investigación en Blood Falls, Antártida, descubrió que microorganismos marinos han logrado resistir por milenios bajo el glaciar Taylor. Estos organismos, atrapados desde un período más cálido del pasado antártico, sobreviven en condiciones extremas de frío intenso, oscuridad total y salinidad letal.

El hallazgo demuestra la notable capacidad de la vida para adaptarse y persistir, incluso en uno de los ambientes más inhóspitos del planeta. El estudio se centró en un hilo de agua rojiza que emana del glaciar, conocido como Blood Falls, que por más de un siglo intrigó a los científicos.

El color particular de este flujo se debe a una salmuera rica en hierro que, al entrar en contacto con el aire, se oxida. Esta salmuera ha estado sellada bajo el glaciar por generaciones, y ahora se sabe que esconde un verdadero archivo biológico del clima antártico antiguo y una comunidad de seres vivos que desafían toda lógica.

La investigación, liderada por científicos de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, encontró evidencias de que un antiguo reservorio de agua salada, de origen marino, quedó atrapado bajo el hielo durante un período más cálido de la historia antártica. Parte de la vida marina que llegó con ese mar sigue activa hoy.

Estos organismos se adaptaron a condiciones que normalmente serían incompatibles con la supervivencia, ya que los Valles Secos de McMurdo son uno de los desiertos más fríos y secos de la Tierra. El análisis molecular (de ADN y ARN) permitió identificar que se trata de una comunidad de eucariotas microscópicos de origen marino, los cuales están vivos.

El equipo detectó genes relacionados con la fotosíntesis, la reparación celular y la respuesta al estrés por sal. La supervivencia en un ambiente sin luz solar, con temperaturas cercanas al punto de congelación, salinidad extrema y alta concentración de hierro, es excepcional. Estas condiciones definen a los extremófilos, organismos capaces de vivir y prosperar en entornos letales para la mayoría de las otras formas de vida conocidas.

Algunos de los organismos detectados en Blood Falls forman quistes o esporas de resistencia, un “modo de espera” biológico que les permite sobrevivir largos períodos de inactividad. Este ciclo de congelamiento, deshielo y estrés salino se repite continuamente, demostrando su resiliencia.

Los investigadores aclararon que este hallazgo no implica que Blood Falls contenga una comunidad marina antigua inalterada. Más bien, la comunidad actual probablemente refleja organismos marinos introducidos durante períodos pasados de influencia oceánica, una posible redistribución dentro del valle, un transporte moderno limitado y una fuerte selección por las condiciones extremas del glaciar.

Este descubrimiento funciona como una huella indirecta para reconstruir condiciones pasadas que nadie pudo observar directamente. Así como los anillos de un árbol revelan la historia de las sequías, o el hielo antártico guarda burbujas de aire de hace miles de años, estos microorganismos marinos sugieren que, en algún momento, el mar llegó hasta un valle que hoy está aislado de la costa. Ese episodio quedó congelado en el tiempo, cuando el glaciar avanzó y selló la salmuera del contacto con el exterior, brindando una visión única de la resiliencia de la vida en entornos extremos.