ALERTA GEOLÓGICA
Aluvión glaciar en Nepal: ¿riesgo similar en los Andes chilenos?
Un devastador aluvión registrado en la frontera de Nepal con el Tíbet, que dejó un centenar de víctimas, reabrió el debate sobre la seguridad de fenómenos similares en los Andes chilenos. Expertos advierten que las condiciones necesarias para este tipo de eventos existen en Chile, lo que implica un riesgo que no es lejano.
El incidente en Asia se desencadenó cuando una avalancha bloqueó el cauce de un río, creando una barrera natural. Tras este bloqueo, el agua se acumuló hasta que la contención cedió, provocando una crecida que arrastró rocas, hielo y tierra, destruyendo caminos y viviendas en pocos minutos.
El geógrafo José Araos, de la Universidad de Chile, señaló que el desastre en Nepal es una advertencia para los Andes, donde confluyen condiciones capaces de generar eventos similares. El fenómeno asiático no tuvo una sola causa: un sismo de magnitud 5,2, lluvias intensas, aumento de temperaturas y una montaña debilitada crearon un escenario propicio.
Posteriormente, parte de un glaciar a 5.200 metros de altura se habría desprendido, bloqueando la parte alta del río Bhote Koshi. La acumulación de agua detrás de este "tapón" natural resultó en una inundación repentina y destructiva. Este tipo de eventos ya tienen precedentes en el sur de Chile.
En 1989, por ejemplo, la Laguna del Cerro Largo liberó 229 millones de metros cúbicos de agua tras el colapso de una barrera, arrasando bosques y viviendas en el valle del río Soler.
Desde 2008, el lago Cachet II ha experimentado varios vaciamientos que han elevado el nivel del río Baker en más de cuatro metros. Más recientemente, en 2020, el lago Greve drenó cerca de 4 mil millones de metros cúbicos. Afortunadamente, la distancia de este último evento evitó pérdidas humanas, pero no todos los lagos glaciares están lejos de zonas pobladas.
Los glaciares que retroceden pueden formar depresiones que acumulan agua, muchas veces contenidas por morrenas, barreras naturales de rocas y sedimentos. Estas morrenas, aunque estables por años, pueden ceder ante eventos como avalanchas, sismos, lluvias intensas o desprendimientos de laderas. Aunque los glaciares y lagunas de montaña parecen inmóviles, el hielo se derrite, el agua busca nuevas salidas y las laderas cambian constantemente.
El desastre en el Himalaya subraya cómo la caída de una pieza puede desencadenar una secuencia devastadora. En los Andes, donde los glaciares también pueden parecer inalterables desde la distancia, esta posibilidad es una parte intrínseca del paisaje. ¿Se están tomando las medidas necesarias para monitorear y mitigar estos riesgos en las regiones habitadas de Chile?