En la provincia de Limarí

Llaman a disfrutar con responsabilidad la alta floración de especies nativas

Tras las intensas lluvias de este año, la vegetación nativa de la Región de Coquimbo ha vuelto a brotar con fuerza. Autoridades y expertos detallan la riqueza endémica de la zona y hacen un llamado a la comunidad a disfrutar de este fenómeno con responsabilidad y proteger nuestro frágil ecosistema.
El renacer de la vegetación es un proceso hermoso, pero sumamente frágil, aseguran los expertos. (Fotografía: Estefanía Gónzalez)
El renacer de la vegetación es un proceso hermoso, pero sumamente frágil, aseguran los expertos. (Fotografía: Estefanía Gónzalez)
domingo 27 de septiembre de 2026

Por Estefanía González.

Tras varios años marcados por una intensa y prolongada sequía, la Región de Coquimbo está viviendo un despertar natural histórico. Las precipitaciones de este invierno interrumpieron la escasez hídrica, transformando radicalmente el paisaje de los valles, cerros y la costa.

Basta con mirar alrededor para notarlo, el verde de los cerros con los manchones de flores tiñeron de color los paisajes usualmente áridos, convirtiendo el entorno en todo un espectáculo.

Clemente Anes Tapia, presidente del Club de Montaña Andino Limarí, explicó el origen de este esperado evento: “Bueno, la cantidad de agua caída este año en la provincia ha sido bastante importante, algo que no ocurría hace varios años. Además, el año pasado también tuvimos precipitaciones dentro de lo normal histórico, por lo que las condiciones han sido bastante favorables para el desarrollo de la vegetación”. Este escenario “generó que casi de inmediato los cerros se pusieran verdes y que muchas plantas comenzaran a brotar o germinar y crecer. Es casi como si estuvieran esperando que llegara el agua”.

Un tesoro endémico

La Región de Coquimbo no solo goza actualmente de un paisaje florido, sino que posee una tremenda relevancia ecológica. Britt Wallberg Núñez, encargada del Banco Base de Semillas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), destacó que la región de Coquimbo es la región que presenta más endemismo en términos de Flora, “esto significa que tenemos un alto nivel de especies únicas que crecen en nuestra región, al menos unas 100”.

La provincia del Limarí alberga tesoros invaluables como el Parque Nacional Bosque Fray Jorge, reserva de la biosfera el cual incluye una de las de los pocos lugares en el mundo donde se hace investigación a largo plazo. Además del conocido bosque relicto valdiviano, el parque “tiene muchas flores de matorral desértico”, explicó Wallberg, añadiendo que en los alrededores, “hay flora excepcional”. “Ahí por caleta El Toro hay especies bien interesantes que se producen y que uno puede ver”, señaló la investigadora.

Desde el mar hasta la cordillera

Clemente Anes detalló que en la provincia “tenemos una gran diversidad de ambientes y, por lo mismo, una gran diversidad de plantas. En general podemos encontrar árboles, arbustos, hierbas y plantas suculentas”. Entre la flora visible es posible encontrar árboles como el olivillo, petrillo, canelo, maitén, arrayán, carbonillo, guayacán, espino, chañar y huingán; arbustos adaptados a la sequía; flores muy conocidas “como las añañucas, azulillos y alstroemerias” y suculentas como cactus columnares, copao, sandillón o asiento de la suegra, además de los chaguales, que destacan por sus grandes y llamativas inflorescencias.

Anes, explicó que estas especies se pueden encontrar en sectores como el Parque Nacional Bosque Fray Jorge, Valle del Encanto y Monumento Natural Pichasca. “También podemos encontrar una flora muy interesante en sectores como el cerro Tamaya, cerro El Reloj y puente Los Peñones”.

Roberto Valdés, director regional de Conaf, especificó las áreas de mayor manifestación natural a nivel territorial: “En la Provincia del Limarí destacan los sectores aledaños al Parque Nacional Bosque Fray Jorge y comunidades agrícolas como los llanos interiores de Punitaqui y los faldeos de Combarbalá. Aquí sobresale la presencia de especies emblemáticas como nolanas (suspiros), añañucas rojas y amarillas, azulillos, lirios del campo, chagual (puya) y mutisia”. El director de Conaf agregó que este renacer también se extiende al Choapa, incluyendo “el Humedal Las Salinas de Huentelauquén en la comuna de Canela”, y a la Provincia de Elqui, donde “la expresión de la floración resulta especialmente llamativa por presentar llanos más extensos en su parte norte”.

El cuidado de las semillas

El renacer de la vegetación es un proceso hermoso, pero sumamente frágil, así lo aseguró Britt Wallberg quien fue enfática en señalar la importancia del cuidado que requiere este ciclo natural de plantas que aprovechan estas lluvias para desarrollarse.

“La planta termina su ciclo productivo, las semillas se dispersan por distintos métodos y quedan en el suelo, entonces, por eso mismo es que cuando nosotros vamos caminando por un lugar, igual estamos pisando ese banco de semillas del que estamos hablando ahora y eso es lo que tenemos que buscar proteger nosotros mismos”.

La especialista del INIA advirtió sobre el impacto de la actividad humana fuera de norma: “Si nosotros las pisoteamos, estamos interviniendo el lugar donde ellas permanecen [...] estamos interviniendo algo que ha sobrevivido por muchos años, muchos más de lo que nosotros podemos imaginar”. Por ello, su principal recomendación es “conformarnos con mirarlas, con sacarles fotos, pero no con cortarlas, no con andarlas tocando más de la cuenta [...] no pensar que van a verse más bonitas en nuestro jardín”.

Disfrutar con responsabilidad

Considerando la altísima fragilidad de estos ecosistemas semiáridos, las autoridades han reforzado los protocolos. Roberto Valdés realizó “un firme llamado a la responsabilidad de la comunidad y de los visitantes, recordando que en ASP (Áreas Silvestres Protegidas) es obligatorio respetar las normas de conservación: no pisar ni transitar fuera de los senderos habilitados, no arrancar flores ni bulbos, evitar estrictamente el ingreso con mascotas y retirar la totalidad de los residuos generados”.

Desde el mundo del montañismo, la visión es compartida. “Al momento de visitar estos lugares, el principal cuidado es entender que las flores son parte de un ecosistema y de una gran red de interacciones con insectos, aves, mamíferos y otros organismos. Si cortamos una flor o dañamos una planta, estamos interrumpiendo esas interacciones”, argumentó Clemente Anes. Además, alertó sobre el impacto vehicular, solicitando encarecidamente “evitar ingresar con vehículos o motos a lugares donde no existen caminos habilitados, porque esto puede dañar directamente las plantas, el suelo y perturbar a la fauna”.

Finalmente, el presidente del Club de Montaña Andino Limarí invitó a vecinos y visitantes a “salir y disfrutar nuestros cerros, pero hacerlo con respeto: caminar, sacar fotografías, observar y aprender a reconocer las distintas especies que tenemos, sin necesidad de intervenirlas. Mientras más conozcamos nuestra flora, más vamos a valorar el territorio que tenemos y también vamos a entender por qué es tan importante cuidarlo”.