Presupuesto del área ha crecido hasta los $1.500 millones
Coquimbo fortalece su modelo de seguridad con tecnología, prevención y presencia en los barrios
Casinos clandestinos, delitos flagrantes, incivilidades, maltrato animal y emergencias vecinales forman parte de las situaciones que enfrentan diariamente los equipos de la Dirección de Seguridad Pública (DISEP) de Coquimbo. Sin embargo, detrás de cada procedimiento existe una estrategia que busca ir más allá de la reacción inmediata y poner el foco en la prevención.
En una comuna que en los últimos años ha debido enfrentar los mismos desafíos que afectan a gran parte del país en materia de seguridad, el municipio ha apostado por fortalecer una estructura propia capaz de colaborar con las policías, apoyar los procedimientos y mantener presencia permanente en los barrios.
Ese trabajo fue recientemente expuesto en la Escuela de Seguridad organizada por la Asociación Chilena de Municipalidades en Santiago, donde la experiencia de Coquimbo fue presentada como un ejemplo de fortalecimiento institucional impulsado desde los gobiernos locales.
Parte de ese reconocimiento se explica por el crecimiento que ha experimentado el área durante los últimos años. El presupuesto destinado a seguridad pasó de cerca de $90 millones a más de $1.500 millones anuales, permitiendo desarrollar un equipo compuesto por cerca de 130 funcionarios entre inspectores, operadores de drones, radioperadores, personal de televigilancia, patrulla canina e informadores comunitarios.
Seguridad desde el territorio
La imagen más visible de la DISEP son sus inspectores recorriendo distintos sectores de la comuna. Actualmente la dirección cuenta con 52 inspectores municipales, cifra que ha crecido respecto de sus inicios y que seguirá aumentando con nuevas incorporaciones. Además, dispone de 12 inspectores motoristas y una flota de 29 vehículos destinados a labores preventivas, fiscalizaciones y atención de procedimientos.
A ello se suman equipos que recorren sectores de alta circulación peatonal como el centro de Coquimbo, el Barrio Inglés, el paseo Aldunate, avenida Costanera y otros puntos estratégicos, manteniendo contacto directo con comerciantes, vecinos y transeúntes.
Para el director de Seguridad Pública de Coquimbo, Juan Diego García, uno de los desafíos ha sido consolidar una presencia preventiva constante en toda la comuna. "En Coquimbo estamos avanzando con hechos concretos en materia de seguridad. Hemos aumentado nuestra dotación de inspectores, fortalecido los patrullajes preventivos y sumado tecnología con drones y cámaras de televigilancia, manteniendo una cobertura operativa las 24 horas del día", explicó.
Teconología para apoyar la prevención
Gran parte del fortalecimiento de la seguridad municipal ha estado acompañado por la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas.
Actualmente la comuna cuenta con 232 cámaras de televigilancia distribuidas en distintos puntos del territorio comunal, las que son utilizadas para labores de monitoreo preventivo y apoyo a procedimientos de seguridad. A esto se suman cuatro drones operativos que han permitido ampliar la capacidad de observación en sectores de difícil acceso, eventos masivos y operativos coordinados con otras instituciones.
Hasta agosto de este año, los drones municipales habían realizado más de 2.481 vuelos operativos. Un tercio de ellos correspondió a labores preventivas y otro porcentaje similar estuvo asociado al apoyo de procedimientos junto a Carabineros, la Policía de Investigaciones y la Armada.
El próximo salto tecnológico vendrá de la mano del Plan de Televigilancia de Tierras Blancas, que contempla la instalación de 181 nuevas cámaras en 32 puntos estratégicos de Tierras Blancas, Bosque San Carlos y San Ramón. A ello se sumará una nueva central de monitoreo apoyada por inteligencia artificial, financiada íntegramente con recursos municipales.
Un aliado de las policías
Desde el municipio recalcan que la función de la DISEP no es reemplazar el trabajo de Carabineros ni de la PDI, sino transformarse en un apoyo que permita mejorar la capacidad de respuesta frente a situaciones que afectan a los vecinos.
En esa línea, uno de los pilares de la estrategia comunal ha sido el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional. Durante este año se han desarrollado más de 300 patrullajes mixtos junto a Carabineros, modalidad que combina el despliegue de inspectores municipales y personal policial en un mismo vehículo para desarrollar controles, fiscalizaciones y acciones preventivas.
Las cámaras de televigilancia, los drones y los equipos en terreno también entregan información en tiempo real que permite apoyar procedimientos policiales y orientar de mejor forma los recursos disponibles.
"A esto se suma nuestro permanente rol colaborativo con Carabineros, la PDI, la Armada y otras instituciones, entendiendo que la seguridad es una tarea conjunta. Solo durante este año hemos desarrollado más de 300 patrullajes mixtos con Carabineros, además de múltiples operativos coordinados y labores de apoyo mediante nuestros equipos tecnológicos", explicó.
Otro de los elementos que permite dimensionar el crecimiento de la DISEP es el funcionamiento de la central telefónica municipal 1420, que recibe entre 1.800 y 2.200 llamados mensuales relacionados con denuncias, requerimientos de seguridad y solicitudes de apoyo de la comunidad. Estos reportes son evaluados y canalizados hacia inspectores municipales o instituciones de emergencia según corresponda.
Pero la estrategia impulsada por el municipio no se limita a la vigilancia o a los procedimientos operativos. Para la administración comunal, la seguridad también se construye recuperando espacios para la convivencia y el encuentro comunitario.
La habilitación de plazas, multicanchas, áreas verdes, juegos infantiles y espacios deportivos ha sido parte de un plan más amplio que busca fortalecer la vida de barrio y generar entornos más seguros para niños, niñas y jóvenes.
La premisa es que una plaza iluminada, una multicancha activa o un espacio comunitario utilizado por las familias puede transformarse también en una herramienta de prevención. Por ello, la seguridad comunal se aborda desde una mirada integral que combina tecnología, fiscalización, presencia territorial, participación vecinal y recuperación urbana.
"Sabemos que todavía existen desafíos, pero estamos avanzando con acciones concretas, mayor coordinación y un trabajo cercano a nuestros vecinos, porque nuestro principal objetivo es contribuir a que Coquimbo sea una comuna cada día más segura", concluye Juan Diego García.