Llaman a acudir a urgencias en caso de mordeduras
Araña de rincón, vinchucas y alacranes: los animales que pueden representar un riesgo para la salud
Por Estefanía González
Una evolución favorable, aunque todavía lenta, presenta el joven de 27 años que permanece hospitalizado en la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del Hospital Provincial de Ovalle, luego de sufrir un cuadro grave de loxoscelismo cutáneo-visceral, provocado por la mordedura de una araña de rincón.
Así lo informó el doctor René Cevo Salinas, subdirector de Gestión Clínica del establecimiento, quien explicó que los órganos afectados han respondido satisfactoriamente al tratamiento. De hecho, el paciente ya no requiere terapia de reemplazo renal, debido a que sus riñones recuperaron la capacidad de funcionar por sí solos y se mantienen dentro de parámetros considerados aceptables. El hígado, en tanto, también ha presentado una respuesta favorable.
“Ha tenido una evolución favorable, pero hay que tener en cuenta que la recuperación de este tipo de cuadros es un proceso lento, no rápido. Se van reponiendo las funciones de los órganos afectados de manera sistemática”, señaló Cevo, quien destacó que, pese a la gravedad inicial y que el paciente todavía se encuentra en estado regular, la respuesta clínica ha sido consistentemente positiva
Otros animales que requieren atención
Aunque la araña de rincón es una de las especies que genera mayor preocupación por las consecuencias que puede provocar su mordedura, no es el único animal presente en la Región de Coquimbo que puede representar un riesgo para las personas.
El doctor Cevo recordó que una de las enfermedades endémicas de la zona es el Chagas, transmitido por la vinchuca, un insecto que puede inocular el parásito Trypanosoma cruzi a través de sus deposiciones cuando entra en contacto con la lesión producida por la picadura.
Esta enfermedad puede provocar daños progresivos en distintos órganos, especialmente en el sistema digestivo y el corazón. Según explicó el especialista, el parásito afecta células del sistema nervioso autónomo, encargado de regular funciones involuntarias del organismo, como los movimientos intestinales y los latidos cardíacos.
Entre sus consecuencias se encuentran la dilatación severa del colon, que puede llegar a generar obstrucciones y requerir intervenciones quirúrgicas, además de alteraciones cardíacas que pueden derivar en insuficiencia cardíaca o arritmias graves.
A esto se suman los alacranes, que corresponden a un tipo de escorpión y cuya inoculación de veneno puede provocar dolor intenso. También existen algunas especies de culebras cuyas mordeduras, aunque no necesariamente sean mortales, pueden ocasionar inflamaciones importantes y eventuales reacciones alérgicas.
En este contexto, el subdirector de Gestión Clínica enfatizó que es importante reconocer que no todas las picaduras o mordeduras tienen el mismo origen ni provocan las mismas consecuencias, por lo que la evaluación médica resulta fundamental cuando existe incertidumbre sobre el animal involucrado.
Cómo reconocer y prevenir una mordedura de araña de rincón
De acuerdo con la información de Salud Responde del Ministerio de Salud, durante los meses de altas temperaturas aumenta la presencia de arañas de rincón al interior de las viviendas. Este arácnido, identificado científicamente como Loxosceles laeta, suele habitar espacios secos y oscuros, tanto en sectores urbanos como rurales.
Es de color café parduzco, presenta abundante pilosidad y mide aproximadamente 10 milímetros de largo, aunque con las patas extendidas puede alcanzar entre 8 y 45 milímetros. Si bien no es agresiva, puede morder cuando se siente amenazada, principalmente al quedar atrapada entre la ropa, los zapatos o la ropa de cama.
Su veneno contiene sustancias capaces de destruir tejidos y provocar lesiones necróticas en la piel. En los casos más graves, cuando alcanza el torrente sanguíneo, puede desencadenar un cuadro denominado loxoscelismo visceral, que compromete órganos como los riñones y el hígado, además de producir destrucción de glóbulos rojos.
Entre los signos de alarma se encuentran la fiebre alta, palpitaciones, náuseas, vómitos, dolores musculares y articulares, además de manifestaciones como anemia e ictericia. Los síntomas pueden aparecer entre 12 y 24 horas después de la mordedura, aunque en algunos casos tardan hasta 48 horas.
Para reducir el riesgo, el Ministerio de Salud recomienda mantener el orden y aseo de las viviendas, aspirar rincones y espacios detrás de los muebles, evitar colgar ropa o toallas en los muros y sacudir las prendas y zapatos antes de utilizarlos. También se aconseja separar las camas al menos 10 centímetros de las paredes y revisar la ropa de cama antes de acostarse.
La importancia de acudir a urgencias
Ante una picadura o mordedura sospechosa, la recomendación es no esperar a que aparezcan síntomas ni perder tiempo intentando identificar al animal. El doctor Cevo insistió en que la consulta debe realizarse lo antes posible, idealmente dentro de las primeras tres horas cuando se sospecha una mordedura de araña de rincón.
El especialista recomendó aplicar frío local mediante compresas de hielo y acudir a un centro asistencial. Si el ejemplar se encuentra disponible y puede ser capturado sin exponerse a otra mordedura, es útil llevarlo para facilitar su identificación, pero esta acción nunca debe retrasar la atención médica.
“Ante cualquier duda, consulte. Es mucho más apropiado traer a alguien por una picadura de más que no traerlo y tener que enfrentar las consecuencias graves que esto puede tener”, enfatizó.
Asimismo, aclaró que no es necesario acudir directamente al hospital, ya que las primeras medidas de evaluación y manejo pueden realizarse en cualquier servicio de urgencia disponible, incluidos los SAR y SAPU. Si el equipo médico considera que el caso supera su capacidad resolutiva, podrá derivar al paciente a un establecimiento de mayor complejidad.
El médico agregó que durante los últimos días han recibido consultas, principalmente de menores de edad, por lesiones con inflamación importante que finalmente correspondían a picaduras de otros insectos, como zancudos, o lesiones que se habían infectado.
No obstante, valoró que las familias hayan acudido a los centros asistenciales ante la incertidumbre, ya que una evaluación oportuna permite identificar su origen y actuar antes de que una eventual complicación avance.