Por "efecto espejo" de la minería
Los desafíos para consolidar a la Región de Coquimbo como un “oasis residencial”
La Región de Coquimbo se está consolidando como el principal "oasis residencial" de la Macrozona Norte gracias al denominado "efecto espejo" de la minería.
Aunque la mayor parte de las inversiones mineras se concentran en las regiones de Antofagasta y Atacama, miles de trabajadores optan por vivir en la conurbación La Serena-Coquimbo y desplazarse por turnos a las faenas, generando un importante flujo de ingresos para el comercio, los servicios y el mercado inmobiliario regional.
Es lo que se denomina "conmutación laboral", fenómeno que ya inyecta alrededor de $324 mil millones anuales a la economía local y podría seguir creciendo con los nuevos proyectos mineros en evaluación.
No obstante, representantes del sector productivo advierten que esta oportunidad podría perderse si no se avanza en infraestructura estratégica.
En ese sentido, desde la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional de Coquimbo (CIDERE) sostienen que la región debe fortalecer su rol como soporte habitacional de la gran minería mediante inversiones en seguridad, estabilidad hídrica, logística y servicios, mientras que desde la Cámara Chilena de la Construcción enfatizan en la urgencia de ejecutar proyectos como la circunvalación La Serena-Coquimbo y mejorar la conectividad, la movilidad y el transporte público.
Asimismo, recalcan que el objetivo es consolidar a la Región de Coquimbo como un destino atractivo para vivir, capaz de retener población, captar nuevas inversiones y sostener su crecimiento económico en las próximas décadas.
No basta con ser una ciudad dormitorio
La alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, aseguró que el fenómeno confirma una realidad que el municipio observa desde hace años.
"La Serena se consolidó como el gran oasis residencial de la Macrozona Norte. De hecho, los informes del sector inmobiliario nos posicionan consistentemente en el top 3 de las comunas de regiones más cotizadas de Chile para comprar o arrendar una vivienda. El auge del teletrabajo y cientos de familias vinculadas a los turnos mineros del norte buscan la calidad de vida de nuestra costa bajo este 'efecto espejo', inyectando dinamismo al comercio local", afirmó.
No obstante, la jefa comunal advirtió que el crecimiento debe ir acompañado de inversiones que permitan sostenerlo en el tiempo.
"No podemos ser solo una ciudad dormitorio. Coincidimos plenamente con el llamado de CIDERE a desmitificar el centralismo industrial. Para sostener este crecimiento económico histórico y responder a esta alta demanda, es urgente una alianza público-privada fuerte que destrabe la inversión en proyectos habitacionales y de infraestructura crítica. Si trabajamos unidos con nuestros gremios para acelerar la construcción de viviendas, generamos empleo local directo, reactivamos la economía y garantizamos el bienestar que nuestra gente merece", sostuvo.
Una oportunidad para toda la región
Desde Ovalle, el alcalde Héctor Vega considera que este fenómeno representa una oportunidad para fortalecer el desarrollo comunal y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
"Para nosotros este escenario representa un importante desafío, porque nos impulsa a seguir trabajando por el desarrollo de Ovalle y por mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes. Queremos que las personas se sientan motivadas a vivir y proyectar su futuro en nuestra comuna, aun cuando muchas veces las oportunidades laborales se encuentran fuera de la región, especialmente en el rubro de la minería", indicó.
El edil agregó que el desafío pasa por consolidar ciudades más atractivas para vivir.
"Esta realidad nos compromete a fortalecer nuestros servicios y continuar construyendo una ciudad más amable y con mejores oportunidades para todos. Asimismo, valoramos que ingresen recursos provenientes de otras regiones, ya que eso dinamiza la economía local, fortalece el comercio y genera un impacto positivo en el desarrollo de nuestra comuna. En definitiva, estos recursos se traducen en mayores oportunidades para las familias ovallinas, impulsando la actividad económica y contribuyendo al crecimiento y bienestar de nuestra comunidad", afirmó.
También desde Vicuña, su alcalde, Mario Aros, explicó que esta realidad también se vive en su comuna, pues ésta "mantiene un fuerte vínculo con la actividad minera, no sólo por su historia, sino también porque muchas familias dependen directa e indirectamente de este sector".
Por eso mismo, agregó, "es fundamental que parte de la riqueza que genera la minería se traduzca en mayor inversión para las comunas, con mejores caminos, infraestructura, vivienda, seguridad y servicios públicos".
Infraestructura para sostener el crecimiento
Para el doctor en Economía y rector de la Universidad Santo Tomás, Pablo Pinto, el crecimiento poblacional registrado durante el período intercensal confirma que la región está consolidando su atractivo residencial.
Explicó que la Región de Coquimbo creció a una tasa anual de 1,4%, el doble del promedio nacional, lo que se tradujo en la llegada de cerca de 69 mil nuevos habitantes y un saldo migratorio positivo cercano a las 55 mil personas.
A su juicio, esa realidad obliga a acelerar inversiones en infraestructura crítica para evitar que el crecimiento termine deteriorando la calidad de vida.
Entre las principales prioridades mencionó el bypass o la circunvalación y el ensanchamiento de la ruta 5 Norte, mejoras en la conectividad aeroportuaria para ampliar los horarios de operación del terminal aéreo y facilitar el traslado de trabajadores, además de avanzar en la doble vía hacia Vicuña, considerando el desarrollo del paso de Agua Negra y la proyección de nuevos proyectos mineros en el norte del país.
Asimismo, planteó que la región debe fortalecer su oferta de salud, especialmente en atención de especialidades, además de continuar desarrollando infraestructura pública capaz de absorber el aumento de población.
Convertir el crecimiento en desarrollo
Pinto sostuvo que la Región de Coquimbo posee ventajas comparativas difíciles de replicar, como sus condiciones climáticas, su calidad ambiental y una oferta educacional que abarca desde la educación básica hasta programas de posgrado.
Sin embargo, advirtió que estas fortalezas solo podrán transformarse en desarrollo permanente si existe una planificación que acompañe el crecimiento demográfico.
En ese sentido, recordó que tanto las inversiones mineras como las obras públicas tienen un efecto contracíclico sobre la economía y generan un importante impacto multiplicador en el empleo y el consumo regional.
Según explicó, ese efecto podría representar cerca del 5% del Producto Interno Bruto regional, con ingresos adicionales estimados entre 300 y 600 millones de dólares, fortaleciendo el comercio, los servicios y la construcción.
Finalmente, el economista planteó que la región debe proyectarse como un destino permanente para vivir y no únicamente como residencia de trabajadores mineros.
"Hace casi 30 años planteábamos que la Región de Coquimbo podía transformarse, guardando las proporciones, en una zona similar a Miami, atrayendo no solo a quienes trabajan por turnos, sino también a personas que buscan una segunda vivienda o un lugar para vivir durante su jubilación. Para lograrlo es indispensable mejorar la accesibilidad y la infraestructura, permitiendo que el crecimiento poblacional se traduzca en una mejor calidad de vida y en un desarrollo económico sostenible", puntualizó.