ROCÍO FAÚNDEZ, DIRECTORA DEL SERVICIO NACIONAL DE REINSERCIÓN SOCIAL JUVENIL.
“Entre el 60% y 70% de los jóvenes adolescentes que delinquen no lo vuelven a hacer”.
En el marco de la consolidación del Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil en la Región de Coquimbo, su directora nacional, Rocío Faúndez, analiza los avances, desafíos y principales transformaciones respecto al extinto Sename. Con un enfoque centrado en la especialización de los equipos, el acompañamiento post egreso y la intervención personalizada, la autoridad aborda las cifras del Ministerio Público que revelan que entre el 60% y el 70% de los jóvenes que delinquen no vuelven a hacerlo.
-La reincidencia es alta en materia delictiva juvenil ¿qué porcentajes de reinserción manejan en la actualidad?
“Nosotros somos un servicio nuevo. Acá en la región estamos desde el 2024 y por lo tanto el próximo año es el primer año que vamos a poder dar a conocer resultados de reinserción, ¿por qué? Porque metodológicamente uno tiene que esperar dos años desde que un joven termina para ver si reincidió o no reincidió y acá en la región estamos recién en el tercer año. Yo diría que esta es una región que ya pasó la fase de instalación y hoy día estamos en proceso de consolidación y parte de esa consolidación va a ser poder mostrar datos. Ahora, algo muy importante y lo menciono muy brevemente es que los datos del Ministerio Público lo que muestran, es que entre el 60% y el 70% de los jóvenes adolescentes que delinquen no vuelven a delinquir”.
-¿Con qué herramientas cuentan para ampliar las oportunidades de reinserción de los jóvenes?
“Por un lado, a diferencia de lo que era el servicio anterior, nosotros tenemos un acompañamiento post egreso. Eso quiere decir que cuando el joven termina de cumplir su medida de sanción, lo podemos acompañar durante 6 meses para dejar bien afianzados los cambios que el joven ha decidido hacer. Por ejemplo, si ya se certificó en un oficio, dejarlo con un cupo laboral. Si ya tiene una familia, porque es un joven que ya tuvo hijos, ayudarlo para tener subsidio a la vivienda, dejarlo conectado con los municipios. Entonces, por un lado tenemos la herramienta del acompañamiento post egreso. Por otro lado, este es un servicio que cuenta con mucho más financiamiento que el que tenía el Sename para el trabajo en libertad”.
-¿En qué se diferencian del Sename?
“Tenemos herramientas que el Sename no tenía. Por otro lado, estamos insertos dentro de un circuito donde el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Defensoría se han especializado en el trabajo con adolescentes, que es algo que antes no existía en Chile. Todo el circuito tiene la formación suficiente para encontrar la herramienta más apropiada. No todos los jóvenes necesitan la misma atención, la misma intervención y por lo tanto hoy día este servicio se inserta dentro de un sistema más especializado y eso permite que las sanciones no sean idénticas como un copiar y pegar, sino que sean adecuadas a la trayectoria vital de cada joven y a lo que ese joven necesita para dejar de delinquir”.
-¿Qué cambio fundamental se han hecho en los centros donde se envía a los menores que delinquen? Porque la comunidad tiene la percepción de que nada ha cambiado.
“En el caso de la Región de Coquimbo, atendemos a 215 jóvenes en total y de ellos hay alrededor de 30 que están privados de libertad y eso quiere decir que están en este centro que está custodiado por Gendarmería y por otro lado dentro del centro se realizan acciones de apoyo a la reinserción. Tenemos ahí una escuela que está plenamente operativa para que los jóvenes no pierdan el año escolar o incluso si alguno estaba fuera de la escuela pueda retomar la educación. Tenemos algunas salas que hemos ido acondicionando con fondos del Gobierno Regional, salas para hacer terapia, una sala con un estudio de música para que los chiquillos puedan grabar música y puedan aprender a manejar técnicamente lo que es una sala de grabación”
-¿Cuentan con planes de apoyo a la familia en este proceso?
“Sí, se trabaja con las familias. Cada gestor de caso que trabaja con jóvenes en libertad, en el caso de los programas del medio libre, no puede tener más de 10 jóvenes. Eso es un estándar que tiene este servicio y al ser un profesional por 10 jóvenes tienen tiempo y tienen el mandato además de trabajar con la familia, trabajar con la comunidad, desplazarse hasta donde las familias viven. Hay veces que si la familia trabaja, el profesional tiene que acomodarse a los tiempos y a los lugares para poder dar esa atención, y lo que nos encontramos es que tener un adulto que crea en el joven y que lo acompañe, que puede ser el papá o la mamá, pero a veces si el papá o la mamá están involucrados en el mundo del delito, puede ser un tío, puede ser un padrino, puede ser otra persona de la comunidad incluso, el el DT del Club Social Deportivo, por ejemplo, contar con una figura adulta que sea un modelo y que sea un apoyo es muy importante para el proceso de cambio del joven.
-¿Hay resultados tangibles de este nuevo sistema en materia de mediación penal juvenil o en este modelo de intervención que tiene?
“Sí, en la región desde que partimos se han derivado 238 causas a mediación penal juvenil y de ellas alrededor del 60% ya ha terminado exitosamente y eso quiere decir que las que todavía no terminan exitosamente están en curso a desarrollarse. Yo vengo ahora de una reunión eh con el Seremi de Justicia donde estaba el Club Social y Deportivo de Ovalle que nos hablaban de cómo ellos han recibido a jóvenes para que hagan un trabajo comunitario y en ese trabajo comunitario puedan saldar la deuda que tienen con la que tienen con la sociedad. En otras visitas que he hecho a la región he tenido reuniones con la Cruz Roja, con el Hogar de Cristo que tiene, por ejemplo, un jardín infantil donde un joven trabajó durante unos meses reparando los juegos para los niños”.
-¿Dónde están puestas las prioridades de este servicio, en aumentar la reinserción o en la especialización de los equipos? ¿Qué está antes?
“Nosotros vemos la especialización como un requisito para poder tener una reinserción más eficaz. La especialización pasa por varias cosas. Por un lado tiene que ver con esto que yo mencionaba que es tener muchas herramientas distintas una batería distinta de herramientas para cada joven. Aunque la región trabaje con un grupo de 215, que quizás no es tanto, cada uno de esos jóvenes tiene una historia distinta, aunque hayan caído incluso por el mismo delito y quizás actuando en conjunto, tienen distintas historias familiares, distintas historias personales, han vivido distintas situaciones de violencia o viven en poblaciones que tienen distintos contextos. Entonces, un servicio especializado es un servicio que no trata a todos por igual, sino que encuentra la manera más adecuada de acercarse a cada uno de esos jóvenes”.
-¿Qué cambios se han hecho en los centros de menores para que estos no se conviertan en una escuela del delito?
“En el centro particular de acá de Coquimbo, nosotros hemos hecho cambios en los equipos directivos. Tenemos una directora de centro que entró por concurso en algún momento del primer trimestre de este año. Los jóvenes están separados por un por un lado, están separados por si ya tienen condena o no tienen condena, porque hay veces que el tribunal decide que un joven espere su condena privado de libertad, no pueden estar junto con los que ya están condenados porque puede que incluso salgan inocentes, entonces los tenemos que tener aparte. También están divididos por género, no pueden estar juntos hombres y mujeres y, además, están divididos por edad y por nivel de complejidad que tiene que ver con qué tan avanzado en la trayectoria delictual estaba el joven”.